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"Me gané el cariño de la gente cuando derrotamos al Madrid"

Si Van Gaal cuenta con una libreta, Riquelme tiene fútbol y gol. Fue la mejor noticia de anoche para el Barça en su debut oficial de la temporada. El argentino tardó en pisar el césped pero su salida al cuarto de hora de la segunda parte animó a la hinchada. La afición tenía ganas de ver a Riquelme. El jugador, que sustituyó a Luis Enrique, fue recibido con una estruendosa ovación y no defraudó en el poco tiempo que estuvo sobre la cancha. Tanteó el terreno, corrió, participó, asistió, siempre mimando el balón. Hasta que aceleró los corazones de la afición con un gol de garra, talento y puntería. Lo hizo en el momento justo, en el minuto exacto (80) para desatascar un resultado (1-0) que podía ser demasiado corto y peligroso para el partido de vuelta en Varsovia.

El estadio vibró y coreó el nombre del argentino y celebró el tanto, el segundo del Barça. Riquelme se fue hacia las cámaras de televisión del gol sur para recordar a su hija Flor que "la ama". "Soy muy feliz", señaló el jugador al término del partido. Parco en palabras, el argentino sorprendió al desvelar que la estima de la afición azulgrana lo tenía desde hace tiempo. "Me gané el cariño del barcelonismo cuando armé los dos goles con Boca Juniors ante el Real Madrid, en la final Intercontinental de 1998", espetó. Anoche pudo comprobar sobre el césped del Camp Nou que la gente azulgrana está con él: "Espero no defraudar a nadie, ni al público ni a mis compañeros que me están tratando muy bien".

Louis Van Gaal, el técnico, elogió también al argentino y aventuró que "el Barça disfrutará en el futuro con Román". El presente dice que el argentino deberá tener paciencia. Y Riquelme, al igual que Saviola en su primer año de azulgrana, anuncia que sabrá aguardar: "El equipo es lo más importante. Lo era en el Boca y lo es acá. No importa mi juego, ni mis goles; sólo el grupo, que lo haga bien, que se consigan victorias. Así la gente estará contenta". El argentino evitó cualquier protagonismo y apeló a la prudencia: "Faltan 90 minutos por sacar esta eliminatoria adelante aunque en la ida se ha dado un paso importante".

Satisfecho con Riquelme, Van Gaal se mostrótambién contento con el equipo y, sobre todo, con el resultado. Con un tono suave y agradable, el holandés elogió de manera especial a Mendieta -"estuvo fantástico"- y defendió la actuación de Kluivert, a pesar de algunos silbidos que recibió el ariete desde un sector del estadio por su manifiesta falta de puntería.

"Todos pueden mejorar, y en eso trabajamos", concluyó Van Gaal, que ayer le hizo un nuevo guiño a la cantera con la alineación de hasta cinco jugadores procedentes de los equipos inferiores. Víctor Valdés, Navarro, Xavi, Motta y Puyol, que acabó tan fundido que pidió el cambio en el tramo final. A la espera de que el club pueda contratar a un lateral zurdo, Fernando Navarro se ha ganado un puesto en el equipo en detrimento incluso de Reiziger, que ayer ni siquiera fue convocado, al igual que el portero Bonano. Xavi, mientras tanto, es tan indiscutible como Puyol, y Motta se ha hecho con una plaza desde que Cocu ha pasado a jugar de segundo pivote.

Una vez definido el sistema de juego, Van Gaal va asignando los puestos, y de momento la incógnita sigue siendo si Riquelme continuará de salida en el banquillo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 15 de agosto de 2002