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Mundial 2002 | Brasil se corona por quinta vez

El detalle de Scolari

Felipao Scolari tiene el aspecto de un gaucho de Rio Grande do Sul, un tipo curtido que prefiere dejarse llevar por sus ideas antes que por sus emociones, desbordantes durante la final. En los instantes en que Brasil se aproximaba a la victoria, tras los dos goles de Ronaldo, Scolari hizo dos cambios que revelaron su capacidad para atender a los detalles y dar satisfacción a los jugadores que perdieron el pasado Mundial. Muchos, como Denilson y Juninho, han atravesado periodos muy difíciles en los últimos cuatro años. Sobre ellos pesaba la losa de su fracaso y la duda de que tuvieran el talento necesario para defender la casaca amarilla.

Ellos, y todos los demás jugadores que participaron en Francia 98, tuvieron la ocasión de redimirse en la final. Scolari les dio la oportunidad bien como titulares, bien como sustitutos. En la alineación figuraban cuatro supervivientes del anterior Mundial: Cafú, Roberto Carlos, Rivaldo y Ronaldo. Sobre ellos ha descansado la selección brasileña en los últimos años, en tiempos de tormenta generalmente. A Juninho le consideró Scolari básico en los primeros partidos -'le puse como titular para que las demás selecciones supieran que íbamos a jugar al ataque y que debían respetarnos'-, pero estuvo en el banquillo en los dos últimos encuentros. Tras el segundo gol de Ronaldo, sustituyó a Ronaldinho. Luego, llegó el momento de Denilson, que entró por Ronaldo, aclamado por el público como quería Scolari, atento a que todos sus jugadores saldaran una deuda con el pasado. El Mundial de Francia era historia. Ahora los protagonistas de aquella decepción podían celebrar la conquista de una nueva Copa del Mundo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 1 de julio de 2002