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Entrevista:ENRIQUE GAMEZ | Director del Festival de Granada

'Miro al siglo XX porque ha sido el de las revoluciones'

Granada
Los nuevos criterios de Enrique Gámez se han notado en su primer año al frente del certamen. La apuesta por la ópera y las nuevas músicas son dos de sus bazas

'Quiero mirar el siglo XX porque ha sido un siglo de revoluciones. El escaparate de la música es amplísimo y lo que hay que hacer ahora es escoger las posibilidades a las que mejor se adapta la ciudad. Yo apuesto por la vanguardia frente a la retaguardia'. Ésa es una de las ideas centrales de Enrique Gámez, el nuevo director del Festival Internacional de Música y Danza que, este año, ha conseguido hilvanar una de las ediciones más brillantes. El certamen, que se encuentra en su ecuador, ha cosechado grandes éxitos, como el estreno en España de la ópera Fidelio, de Beethoven, escenificada por Harry Kupfer, y la interpretación de Las estaciones, de Joseph Haydn, a cargo de Les Arts Florissants.

'Creo que el arranque del festival', apunta Gámez, 'ha tenido una valoración muy positiva, tanto por el nivel de los artistas que han participado como por los programas que hemos podido escuchar y por algunas apuestas que hemos realizado, como la ópera de Beethoven. No esperaba tantos llenos de público'.

El certamen, que cumple su 51ª edición, está dejando entrever la impronta del nuevo director, que sustituye a Alfredo Aracil después de ocho años, y que se centra, sobre todo, en varios pilares que Gámez enumera rápidamente: 'La atención a la música actual, a la música española, a las músicas del siglo XX y que incluyen otras que no son sólo sinfónicas, como el jazz, y la atención a los niños'. 'Mi idea', explica, 'es que hay que mirar el pasado desde el presente y pensar en el futuro desde el presente para enriquecer todas las perspectivas del público'.

Eso ha hecho que los asistentes al certamen hayan podido contemplar actuaciones como la del Cuarteto de la Orquesta Filarmónica de Berlín, el Cuarteto Alban Berg, uno de los más prestigiosos del mundo o la representación, en formato de café concierto, de las canciones de cabaret de Kurt Weill interpretadas a voz y piano por Itzíar Álvarez y Bárbara Granados.

'Granada tiene que trabajar desde su propia identidad, desde sus raíces y desde su diferencia para su festival esté en el pico de la montaña de los festivales'. Para el director, la ciudad ofrece muchas posibilidades al certamen. 'Granada es un cruce de culturas, ha recibido el flujo de Oriente en Occidente. Yo quiero aprovechar eso. Pero desde la perspectiva de hoy, del presente. No quiero reconstruir músicas del pasado. Quiero hacer con el festival lo mismo que se ha hecho en arquitectura con la restauración del Palacio de Carlos V: se han impuesto elementos modernos. Hay que mirar a las músicas del mediterráneo desde esta perspectiva'.

'Granada tiene una identidad propia, y esa identidad debe estar presente. Tenemos que estar atentos a los flujos musicales que se están dando', añade más tarde. Entre esos flujos, Gámez apuesta para los próximos años por la música contemporánea y por los compositores de hoy. 'Al fin y al cabo', dice, 'Beethoven y Mozart en su día fueron contemporáneos, estrenaron sus obras. aunque hoy los veamos desde la perspectiva de la historia'.

Esa apuesta se verá en estos días, en que se estrenará la obra Rinconete y Cortadillo, de Mauricio Sotelo, se escuchará la fusión de las músicas de Marruecos, España y Portugal con la actuación de Amina Alaoui, o se conocerá cómo Mahler puede ser reinterpretado desde la perspectiva del jazz.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 1 de julio de 2002