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Crónica:LAS VENTAS | LA LIDIA

Algún día aprenderán

Domingo de temporada. El día anterior ha terminado San Isidro. Buen tiempo y un cuarto de entrada en la plaza. Turistas, cabales, y los seguidores de alguno de los novilleros debutantes. Para quienes echaron una novillada de Cortijoliva muy bien presentada, seria de pitones, con trapío, que tuvo un comportamiento variado. No derrocharon casta pero alguno se empleó en la muleta con buenas embestidas. Las fuerzas a veces les fallaron. En fin, que el reparto de virtudes y defectos fue equilibrado. Los isidros se lo perdieron. Algún día aprenderán.

Primero actuó José Manuel Prieto, que aunque era el más antiguo del cartel, de ahí el ir por delante, fue quien demostró no estar puesto para la empresa de presentarse en Las Ventas. Todo voluntad en sus dos novillos, apuntó maneras en su primero, en los derechazos que logró trazar con templanza. En su segundo estuvo desbordado. Resolvió con ciertos apuros las asperezas del manso. Habrá que volverlo a ver en mejor ocasión.

Cortijoliva / Prieto, Torrecera, Rubias

Novillos de Cortijoliva, muy bien presentados, de juego variado; 3º y 5º, nobles; 6º, devuelto por inválido; sobrero de Navalrosal, noble, dio juego. José Manuel Prieto, nuevo en esta plaza: aviso y leves palmas; silencio. Jesulí de Torrecera, nuevo en esta plaza: aviso y silencio; oreja. Luis Rubias: silencio; palmas de despedida. Plaza de las Ventas, 9 de junio. Un cuarto de entrada.

Jesulí de Torrecera, en su primero se mostró dispuesto con el manso, al que costaba templar. Lo intentó con denuedo. Puede decirse que cumplió, puso las ganas que se presumen en un novillero. En el quinto fue donde Jesulí de Torrecera dio lo mejor, de la tarde y de sí mismo. Verónicas templadas en el saludo y manejo eficaz del capote en la brega, al poner en suerte ante el caballo al noble burel de Cortijoliva. Después una faena de muleta meritoria, desigual, en series templadas, calientes. No hubo acoplamiento por el pitón izquierdo. Ahora, no faltó la mejor receta posible. Un excelente volapié en la suerte natural que dejó en sus manos una oreja legítima. Sin que faltaran protestas en zonas altas de sol.

Luis Rubias estuvo templado en su primero. Un noble ejemplar que se lesionó al dar una vuelta de campana en el primer tercio, tras hincar los pitones en la arena. Al sexto lo recibió muy bien de capote, los mejores lances de la tarde. Le devolvieron a continuación, por flojedad de remos, al novillo, salió entonces un sobrero de Navalrosal, que tuvo son y un gran pitón derecho. Luis Rubias se gustó al torear sobre la mano derecha en una faena que fue a menos, aunque en su favor se debe apuntar que supo lucir al noble ejemplar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 10 de junio de 2002