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ENTREVISTA

'No noto diferencias'

Dice Javier Lozano que, si su voz fuese buena y la plantilla las agradeciera, cantaría rumbas. Así ha llegado a Corea del Sur el técnico que llevó a la selección española de fútbol sala a ganar el título mundial y el europeo. Ahora ha sido requerido por José Antonio Camacho como ayudante.

Pregunta. ¿Cómo ha llegado aquí?

Respuesta. En la Federación hay un departamento técnico y un responsable máximo, José Antonio Camacho, que, de pronto, decide que un entrenador de la casa... Yo hago muchas cosas para la Federación. No sólo dirigir a la selección de fútbol sala. A mí me dicen: 'Tienes que escribir los libros de texto para el curso de entrenadores', 'tienes que ir a Irán a dar una conferencia', 'tienes experiencia en pabellones, haz un informe...'. Y Camacho me dijo: 'Quiero que te vengas conmigo'. Él sabe para qué le sirvo y yo me pongo a su disposición. Si tengo que ir a ver partidos, también.

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P. ¿Cómo se analiza un partido?

R. Antes de diseccionar al rival, hay que ver qué es lo que me interesa de él. Me darán los objetivos y tendré que corroborar si se cumplen o no. O si hay variantes. Al final, recabaré más información o refinaré la que se tiene. Aunque el cuadro técnico tenga muy preparado este Mundial, hay otros fuegos en otros lados que no se pueden desatender. Por eso no se pueden desaprovechar los recursos. Si yo no estuviera aquí, estaría tocando la guitarra en España. Vengo porque hay gente que no se puede desdoblar. Soy un técnico de la casa.

P. ¿Cómo se disecciona un equipo?

R. Primero: aspectos generales. Después: cómo defiende o cómo ataca; cómo ataca posicionalmente ante defensas ordenadas o desordenadas; cómo actúa en un ataque rápido ante defensas desordenadas, en transiciones, en superioridad numérica o posicional; cómo ataca desde el punto de vista de la posición... Señalas objetivos y los vas desgranando. Ése es el trabajo que ha hecho el cuadro técnico de Camacho mirando cintas. Yo sólo vengo a corroborar.

P. ¿Irá a ver a Eslovenia?

R. Posiblemente vea a los adversarios en un segundo cruce, como Alemania o Camerún. Alemania perdió a Deisler por lesión y, precisamente, no está para perder efectivos. Camerún está muy bien armado: Mboma, Eto'o..., corre mucho, es disciplinado..., un equipazo. Alemania no termina su transición. Tiene muchos jugadores que juegan poco en sus clubes, como Jancker.

P. Los jugadores están sorprendidos de verle recoger conos.

R. Trabajo para ellos. Para mí, hay un sustento vital, un elemento de vertebración moral para no equivocarte. En cada momento debes saber dónde estás y qué rol te toca. Para no equivocarte ni ser un frustrado. Si yo intento invadir zonas que no son las mías, provoco una actitud de rechazo o discordia. Tengo que ser una pieza que pase inadvertida. No se me caen los anillos por coger los bultos. Lo hago porque debo colaborar. Y si me dicen 'es que es bueno que cantes' y supiera cantar, cantaría.

P. ¿Cómo vive, pues, esta experiencia?

R. Es muy agradable. No noto diferencias respecto a la convivencia. En lo que las hay es en la metodología de los entrenamientos porque cambia la lógica interna. Hablamos de repliegues, coberturas, rombos, líneas defensivas... Los mismo conceptos con métodos distintos.

P. ¿Cómodo entre estrellas?

R. Los jugadores se mitifican desde fuera. Se suelen crear clichés. Todo deporte tiene una realidad y lo que proyecta esa realidad. Lo que yo veo son chicos jóvenes con una madurez tremenda. Lo detectas hablando con sinceridad. Tienen planteamientos muy firmes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 23 de mayo de 2002