Crónica
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El 'efecto Palermo' da vida al Villarreal

Fernando Roig, el presidente del club castellonense, baja a la banda para increpar al árbitro

Tuvo que volver Palermo cuando más lo necesitaba el Villarreal, a un paso del descenso, con un gol en contra y con un jugador menos por la expulsión de Berruet. Y la historia cambió por completo. Se sacó de la chistera una falta y un penalti que Víctor convirtió en sendos goles que dan al conjunto castellonense medio pasaporte para seguir un año más en Primera. El partido contó con todos los alicientes que hacen grande el fútbol: ratos de buen juego, oportunidades, polémica, mucha emoción y un final de infarto. Regreso feliz, pues, de Palermo, tras cuatro meses de ausencia por una rotura de tibia y peroné al caerle una valla de publicidad encima en el campo del Levante en un partido de la Copa del Rey. Se enfrentaban dos técnicos, Muñoz y Fernández, unidos por un nombre, Víctor, y una concepción hedonista del fútbol: diversión, placer visual, estética. Y, sin embargo, fue la actitud, la épica, la que sirvió ayer al cuadro castellonense para quedarse con los tres puntos.

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Era de suponer que el partido resultaría abierto y movido. Los primeros minutos resultaron de ida y vuelta en una y otra área. Aun sin Mostovoi, con una inoportuna gripe, el Celta resulta un equipo exquisito en la creación y conducción, con movimientos precisos y con sentido. Se defendía con muchos efectivos y atacaba con más todavía. Luccin y Vagner mantenían el orden en el centro del campo mientras Jesuli, Karpin y Edú se multiplicaban en la defensa y, sobre todo, el ataque, con Cata-nha a la espera de zamparse lo que sus compañeros cocinan.

El Villarreal no ofreció mucho en este periodo. Su poderío ofensivo se vio mermado por la escasa entrada de los jugadores de banda, Calleja y, sobre todo, Guayre, más apagado de lo habitual. El peligro local sólo llegaba por las acciones individuales de Jorge López, que repitió ubicación en el ataque, y Víctor.

Con la misma incertidumbre se reinició el encuentro y con más polémica. Todo lo importante sucedió en los segundos 45 minutos. El público reclamó con afán un supuesto penalti a Jorge López. Un minuto más tarde, en el 50, Berruet resultó expulsado y, posteriormente, por si fuera poco, Amor cometió un penalti sobre Vagner que Catanha lanzó al travesaño. En ese instante, Fernando Roig, presidente del conjunto castellonense, perdió los nervios y bajó al pie del campo para protestar airadamente al árbitro asistente lo que consideraba una injusticia.

Ante la desesperación de la grada de El Madrigal, Jesuli marcó en el minuto 61. Parecía la puntilla para el equipo de Víctor Muñoz, que reaccionó cuando peor lo tenía. El Villarreal apeló a la heroica y a Palermo. El argentino salió a jugar en ese instante, cuatro meses y medio después, para alterar el guión. Se inventó una falta que Víctor convirtió en gol y provocó un penalti que el pequeño Víctor volvió a convertir. Ante la locura de su gente y con Palermo convertido ya en un héroe, el Villarreal dio la vuelta al partido y se agarró con orgullo a un resultado que le da media salvación.

VILLARREAL, 2- CELTA, 1

Villarreal: López Vallejo; Berruet, Ballesteros, Quique Álvarez (Escoda, m.64), Arruabarrena; Guayre ( Palermo, m. 67), Amor, Galca, Calleja; Jorge López (Gracia, m. 81) y Víctor.
Celta: Cavallero; Méndez (Gustavo López, m. 79), Cáceres, Sergio, Silvinho; Luccin, Vagner, Karpin, Jesuli (Mostovoi, m. 79), Edu (Maurice, m. 83); y Catanha.
Goles: 0-1. M. 61. Jesuli, desde fuera del área.
1-1. M. 70. Víctor, en el lanzamiento de una falta.
2-1. M. 77. Víctor, de penalti.
Árbitro: Rodríguez Santiago. Expulsó a Berruet por doble amonestación (m. 50) y amonestó a Vagner, Luccin, Cavallero, Quique Álvarez, Amor y Víctor Muñoz.
Unos 22.000 espectadores en El Madrigal.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 14 de abril de 2002.

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