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Las academias de idiomas de Málaga fueron advertidas sobre el violador

El seguimiento de Juan Carlos G. R., el presunto violador en serie que agredió a unas 29 mujeres en Málaga entre 1997 y principios de febrero pasado, fue más complejo de lo que se pudiera pensar. La policía recabó la colaboración del Instituto Andaluz Interuniversitario de Criminología, que, después de asesorar a los agentes en la elaboración de un perfil psicológico, se puso en contacto con 26 academias de idiomas en Málaga -en la última etapa, el violador escogía sus víctimas en estos lugares- y organizó charlas para advertir a las jóvenes. Según relató ayer Per Stangeland, coautor del perfil psicológico junto con José Antonio Hernández, sólo dos de las academias contactadas rehusaron celebrar la charla y, precisamente las cuatro últimas jóvenes violadas acudían a esas academias.

Stangeland explicó que la policía contactó con ellos a través del Servicio de Atención a Víctimas de la Junta. La policía les facilitó las declaraciones de las 22 víctimas que había hasta ese momento. El análisis científico de esos relatos hizo deducir a los criminólogos, por ejemplo, que el violador había contraído matrimonio en el año 2000. 'Ese año deja de agredir a mujeres casadas y se centra en jóvenes solteras, lo que indica un cambio de fantasía'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 21 de marzo de 2002