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CRÓNICA

El Atlético se lía de mala manera

El líder desperdicia un 2-0 ante el Numancia

Al ascenso del Atlético sólo falta ponerle la fecha. Cuestión de matemáticas. Llegará, por supuesto, aunque repita actuaciones como la de ayer, en la que se dejó birlar dos puntos por el Numancia al ejecutar una última media hora deplorable, en la que, amén de desperdicar un 2-0, ensució de mala manera todo lo hecho anteriormente.

Al Numancia hay que agradecerle que no tuviera más miedo que el lícito de verse ante un rival que entró en escena a todo trapo. Un minuto se llevaba de partido y Jonathan, portero del Numancia, ya había sacado el primer disparo, durísimo, de Aguilera. Pocos segundos después marcó Fernando Torres, pero el árbitro anuló el tanto no se sabe bien por qué.

ATLÉTICO 2| NUMANCIA 2

Atlético: Burgos; Armando, Santi, García Calvo, Carreras; Aguilera (Luque, m. 69), Nagore, Movilla, Dani (Colsa, m. 82); Fernando Torres (Correa, m. 60) y Diego Alonso. Numancia: Jonathan; Álex, Cuéllar, Jaime Molina, Octavio, Iznata; Iñaki Curro Vacas, m. 76), Marini, Rosu (Alberto, m. 80); Barbu (Parri, m. 67) y Aranda. Goles: 1-0. M. 15. Dani abre hacia la derecha, por donde entra Aguilera, que lanza un disparo que se cuela por alto. 2-0. M. 47. Dani centra de rosca desde la derecha y Nagore cabecea. 2-1. M. 71. Balón sobre Parri, García Calvo no llega al corte y el disparo de aquél da en el poste y supera a Burgos. 2-2. M. 90. Octavio mete al área, Marini se revuelve y marca. Árbitro: Clos. Amonestó a Octavio. Unos 50.000 espectadores en el Vicente Calderón.

Salió desbocado el Atlético, con ganas de resolver cuanto antes lo que en esos momentos tenía pinta de trámite. Agarrado a un fabuloso Dani, el conjunto rojiblanco dibujó un fútbol más que decente. Dos envíos del portugués subieron al maracador un 2-0 que se antojaba definitivo.

Sin embargo, el equipo se vio tan sobrado que bajó los brazos para regocijo del Numancia, que se lo creyó. García Calvo midió mal un cruce y marcó Parri. Y en el tiempo de prolongación, Marini se inventó un gol que no hizo sino castigar la indolencia de un Atlético que se hizo un lío monumental.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 10 de marzo de 2002