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Reportaje:Salt Lake City 2002 | XIX JUEGOS OLÍMPICOS DE INVIERNO

Rienda, sexta en el gigante

La española 'estuvo' en el podio en la primera manga y Kostelic entró en la leyenda

María José Rienda, la única apuesta de podio del raquítico esquí español, perdió su oportunidad de medalla en el eslalon gigante, pero logró un magnífico sexto puesto, con diploma olímpico incluido, el día que la croata Janica Kostelic se convirtió en la primera mujer que iguala a dos leyendas alpinas como Toni Sailer y Jean Claude Killy, y, con la plata del supergigante, en la primera mujer que llega a cuatro metales en unos Juegos. La Tomba femenina sumó su tercera medalla de oro en una sola edición de los Juegos, como hicieron el austriaco en Innsbruck 76 y el francés en Grenoble 68. Antes había vencido en el eslalon y en la combinada. En una mañana espléndida de sol, sus coletas de Pipi Calzaslargas potente se movieron más que nunca. También igualó a su modelo masculino, el gigante italiano Alberto Tomba, ganador del eslalon y el gigante en Calgary 88.

A pesar de que nada más terminar su segunda manga se vio fuera del podio, Rienda se sentía contenta. Ya era la cuarta, tras la sueca Anja Paerson y la austriaca Michaela Dofmeister, la líder de la Copa del Mundo. Y todavía quedaban por bajar otra austriaca, Alessandra Meissnitzer, y Kostelic. 'Da igual. Estoy muy contenta, entre las mejores del mundo', dijo desde la misma línea de meta. Y reconoció: 'Me iba mejor el trazado de la primera manga'. En el segundo descenso pareció más agarrotada y tensa desde la salida. Pero tan sólo fue por el terreno: 'No, no esquié asegurando. Si quieres estar entre las primeras, hay que arriesgarse y yo lo hice, pero...'.

Ciertamente, tenía que estar contenta con su diploma y con su puesto, sólo uno peor que sus dos mejores resultados en la Copa del Mundo: quinta en la prueba final de la temporada pasada, en Are (Suecia), y en la primera de la actual, en Soelden (Austria). Pero la de ayer era una plaza olímpica.

No le quedaba amargura. Pero, después de su magistral primera manga, en la que hizo el tercer tiempo, sólo por detrás de Kostelic, que realizó otra carrera ella sola, con medio segundo de diferencia en cada una, se podía esperar cualquier cosa. Dejar atrás a la suiza Sonja Nef, líder del gigante en la Copa, o a Dorfmeister, que abrieron la pista, era toda una hazaña. El único miedo residía otra vez en que una caída echara por tierra incluso una espléndida clasificación. Hasta tres veces esta temporada le ha ocurrido y habría sido lamentable volver a recordar la de Blanca Fernández Ochoa en Calgary 88. Pero ni se cayó ni remató como lo ha hecho también este año en Maribor, donde fue la 29ª en el primer recorrido y la segunda después. Habría sido demasiado. Paerson, otra especialista del eslalon, remontó a la plata y confirmó que era un gigante para eslalonistas. Y Nef sacó su calidad para arrancar un bronce dejando fuera a las dos austriacas, que hicieron el mismo tiempo. Ana Galindo acabó 24ª y Carolina Ruiz se cayó en la primera manga.

Mientras tanto, quizá curándose en salud por si no conseguía una medalla, Óscar García, miembro de la junta gestora federativa, quería dejar claro que el equipo femenino ha tenido 721.000 euros (120 millones de pesetas) de presupuesto anual y que han ido por el circuito tan dignamente como las austriacas. Y concluyó: 'Cada esquiadora del alpino ha costado 28 millones de pesetas y Muehlegg sólo ha costado ocho'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 23 de febrero de 2002