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Reportaje:

Clemente desata el primer lío

La llegada del técnico al Tenerife provoca, por sensibilidad futbolística, la dimisión inmediata de Felipe Miñambres, el director deportivo

La llegada de Javier Clemente ya ha abierto la primera gran herida en el Tenerife. Tan sólo unas horas después de alcanzarse el acuerdo con el preparador vasco, Felipe Miñambres, el director deportivo de la entidad isleña, la cara pública del club durante los últimos años, presentó su dimisión. Tras unas cuantas horas de conflicto íntimo, de enfrentar sobre una balanza sus principios y su monedero, Felipe, como se le conocía en sus tiempos de jugador, decidió poner fin a 13 temporadas ininterrumpidas de trabajo al servicio del Tenerife. Simplemente, por sensibilidad futbolística.

Miñambres, de 36 años, asume personalmente el fracaso como entrenador de Pepe Mel, al que entregó un equipo de Primera con un simple paso fugaz por el Murcia, de Segunda, como aval. También acepta que el presidente del club, Javier Pérez, intervenga personalmente en estos momentos desesperados del equipo, colista de la máxima categoría, a cuatro puntos de la salvación. Pero se va. No hay nada personal contra el técnico vasco, con el que incluso guarda una buena relación desde que le hiciera internacional en su época de seleccionador. Pero las ideas de Clemente, su estilo futbolístico, choca frontalmente con las suyas: no es posible imaginarse a Bilardo y Menotti trabajando codo con codo.

'Me da pena', afirma Miñambres, 'porque son muchos años en esta casa. El trabajo que estábamos haciendo en la cantera, el estilo que tratábamos de imponer... Quedarme supondría perder credibilidad, sobre todo, ante mí mismo. Yo me tomaba el cargo en serio. No era una simple cuestión de colgarle a una cara conocidad el cartel de director deportivo. Había un proyecto detrás. Y la llegada de Clemente, por sensibilidad futbolística, se da de bruces con él. Si actúo con responsabilidad, debo irme'.

Le importan menos las formas. A Felipe Miñambres le pescó el golpe de mano presidencial en Madrid, donde el Tenerife perdió el domingo ante el Rayo (2-0). El club obró a sus espaldas, algo que también evidenciaba una pérdida de confianza. El director deportivo trató de persuadir sin éxito a Javier Pérez de que no diera el paso. Y ayer, tras varias horas de diálogo obsesivo con la almohada, decidió presentar la dimisión.

Felipe deja atrás 10 temporadas en el Tenerife como jugador, las diez en las que el equipo estuvo en Primera División, y otras tres dentro del club ocupando distintas parcelas, como primer entrenador durante unos meses y los dos últimos cursos como director deportivo. Ahora, mientras busca un nuevo destino -él se ve más cerca de un banquillo que de un despacho-, se quedará en Tenerife, quizás con algún viaje esporádico a su Astorga (León) natal, tratando de explicar a su mujer y a sus dos hijos cómo alguien en estos tiempos es capaz de renunciar a un suculento sueldo porque sí.

Mientras el director deportivo solicitaba su finiquito, Javier Clemente era presentado como nuevo entrenador del equipo. Y decía: 'El fútbol no es jugar al ataque o a la defensiva. Eso son pijotadas. Se debe jugar al fútbol para ganar partidos. Hay que evitar que te marquen y procurar marcar'. Felipe Miñambres, el mismo al que Clemente puso de titular en el España-Bolivia del Mundial 94 sólo porque había soñado que marcaría un gol, tiene otra teoría. Y por eso se va.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 20 de febrero de 2002