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SEGUNDA DIVISIÓN

Fernando Torres recupera la magia

El Atlético marca cuatro buenos goles y supera con poco fútbol al Levante en Valencia

Cuatro magníficos goles y un fútbol precario. Eso dejó anoche el Atlético en Valencia, por contradictorio que parezca. Dos tantos de crack de Fernando Torres, una espectacular acrobacia de Correa y otro zapatazo de Diego Alonso maquillaron el pobre juego de un Atlético que, eso sí, recuperó la pegada. La diferecia entre el líder y el penúltimo clasificado fue principalmente el talento descomunal del joven Torres. Porque el Levante no mereció llevarse esa paliza final.

LEVANTE, 2; ATLÉTICO, 4

Levante: Ander; Juanra, Gerard, Tabaré, Peña; Ettien, Lima, Roa (Chicha, m. 54), Gorka García; Alberto; y Kaiku (Javi Peña, m. 70).

Atlético: Burgos; Armando, García Calvo, Hibic, Carreras; Movilla (Luque, m. 45), Nagore; Aguilera, Correa (Diego Alonso, m. 76), Dani; y Fernando Torres.

Goles: 1-0. M. 30. Ricardo Lima, de penalti. 1-1. M. 40. Pase en profundidad de Nagore al que llega Fernando Torres, se va de dos defensas y marca de tiro cruzado. 1-2. M. 61. Centro de Aguilera y remate de Correa. 2-2. M. 64. Kaiku, tras un centro de Juanra. 2-3. M. 87. Diego Alonso, de potente disparo. 2-4. M. 90. Torres, de vaselina.

Árbitro: Pérez Izquierdo. Expulsó al técnico del Atlético, Luis Aragonés, por dos amarillas (m. 43) y a Alberto (m. 90). Amonestó a Nagore, Dani, Carreras, Tabaré, Gorka García, Lima, Aguilera, Hibic y Torres.

Unos 10.000 espectadores en el estadio Ciutat de València.

Con razón temía el Atlético la presencia de Ettien, esa fuerza de la naturaleza que ejerce de interior derecho en el Levante y que se reserva lo mejor de sí mismo para jugar cada año ante los rojiblancos. De un penalti que le hizo García Calvo llegó el primer gol local. El tanto obligó al Atlético a salir del sopor inicial. De eso se encargó Fernando Torres. Personalmente. Nagore metió un pase raso en profundidad para el que, a simple vista, llevaba ventaja el central levantinista Gerard. Torres, sin embargo, puso la quinta, se escurrió entre los dos defensas que trataron de cerrarlo y, una vez ganada la posición, ¡lo más grande!: resolvió con un toque suave, raudo y colocado que rompió al portero Jon Ander.

Luis Aragonés fue expulsado tras enzarzarse a discutir con el cuarto árbitro. El Sabio entonces envió a la ducha a Movilla en el minuto 45. Justo cuando más duele para cualquier futbolista, antes del descanso, lo que cabe interpretarse -si, como parece, Movilla no estaba lesionado- como un castigo para el pulmón rojiblanco. El centrocampista, que no había tenido su día, salió del campo como alma que lleva al diablo: a toda mecha y con cara avinagrada.

Tras el descanso, Aragonés se camufló en el túnel de vestuarios para, desde allí, dirigir de matute a sus jugadores. Pero el cuarto árbitro se lo impidió, de modo que Luis le pasó los trastos de la dirección a su preparador físico y hombre de confianza, Jesús Paredes.

Desde el banquillo rojiblanco llegó una orden inexcusable: Aguilera debía llegar más a la línea de fondo y centrar. Tal cual. Centró desde la derecha y Correa cazó el balón con un remate acrobático y espectacular. Un buen remate, sin duda, pero también una mala respuesta del meta Jon Ander. El Levante respondió y llegó a tener al Atlético contra las cuerdas, pero, lejos de remacharlo, sucumbió: primero a la pegada de Diego Alonso y después a la clase de Torres, que marcó de sutil vaselina.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 8 de febrero de 2002