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Reportaje:Ida de las semifinales de la Copa del Rey | FÚTBOL

Tijerazos contra los calambres

Sarabia recuerda cómo en 1985 le calmaban pinchándole en las piernas para que sangrara

Manolo Sarabia tiene un recuerdo imborrable del último enfrentamiento con el Real Madrid en la Copa del Rey. Año 1985, octavos de final, partido de vuelta. El Madrid de Chendo, Camacho, Butragueño y compañía había ganado la ida por 1-0 y afrontaba en San Mamés un partido épico: lluvia, frío, barro y adrenalina al cien por cien. El Athletic empató la eliminatoria en tiempo reglamentario. Prórroga. Recuerdo imborrable del año anterior, cuando el Athletic venció a penaltis en semifinales, convertido en gafe paricular del equipo blanco. Sarabia, apodado la pantera, había ocupado el lugar de Urtubi, un todoterreno en el centro del campo. Todo un reto. En la prórroga, Sarabia hizo crack. 'Tenía calambres en los dos gemelos, no podía ni tenerme en pie', recuerda el ex internacional rojiblanco, ahora metido en la arena del fútbol playa. 'Cada poco tiempo, el masajista me atendía en la banda. Recuerdo que me pinchaba con unas tijeras en los gemelos para que al sangrar se me aliviaran los dolores' . La imagen de Sarabia reflejaba el patetismo del partido. En plena prórroga, en plena angustia, el Athlteic consigue un saque de esquina. Sarabia se sitúa como palomero en el primer paleo. No se sostiene sobre sus delgadas piernas. El balón le va a la cabeza, le golpea. Sale fuera, por poco. le derriba. Muerto en combate, cae a plomo. Más pichazos, más tijeras. Luego el gol de Goikoetxea le reanima más que el efecto punzante del masajista.

La afición bilbaína evoca la épica de la última semifinal entre ambos equipos hace 17 años

Javier Clemente, posteriormente enfrentado al delantero rojiblanco, reconoce que su jugador de entonces 'hizo un enorme esfuerzo. Cusndo el jugador se rompe porque ha dado el cien por cien de su rendimiento es encomiable. Y Sarabia lo dio todo en aquel partido. Lo malo es el jugador que se retira fresco del partido', afirma Clemente.

A Sarabia, como a toda la afición del Athletic, aquel partido se le ha quedado grabado en la retina, no por los calambres sino por el juego. 'Jugué de medio izquierdo y recuerdo que fue un partido memorable.De los que más a gusto me he sentido. Acabé rendido, pero feliz'.

Ni Sarabia, ni Clemente reconocen en aquel partido ningún atisbo de la fricción que después se produjo (y que se zanjó con la destitución, un año después, del técnico vizcaíno). Hay quien piensa que las fricciones comenzaron cuando ambos coincidieron en el primer equipo del Athletic. Pero no en ese partido que rememoraba a las viejas hazañas frente al Manchester bajo la nieve en los albores del fútbol. 'Los cambnios estaban hechos', recuerda Sarabia. 'No podía hacer más cambios', ratifica Clemente.

Eran otros tiempos. Tanto que ambos coinciden en que entonces el Athletic era el favorito a batir. 'Éramos los mejores de España, aunque no nos lo reconocía nadie', afirma Clemente [el Athletic había ganado dos Ligas y una Copa, consecutivamente] 'y ahora la España futbolística le da favorito al Madrid'. 'Nosotros teníamos que defender los títulos de Liga y Copa, lo que nos convertía en favoritos, a pesar de la calidad del Madrid', asegura Sarabia.

Con la experiencia de los años y las convicciones del fútbol, Sarabia y Clemente, divorciados a partir de 1986, coinciden en que el partido de hoy se plantea en términos diferentes. 'Si peloteas con el Real Madrid, ellos son los mejores siempre', afirma Clemente, 'pero si el Athletic juega al cien por cien, sobre todo con orden defensivo, el partido se puede igualar y caer de su favor'. 'Se enfrentan dos grandes equipos -dice Manolo Sarabia-, con una diferencia notable entre ambos equipos, pero son partidos que a veces se igualan por la ilusión y la entrega y por la afición, que puede cubrir en un momento determinado algunas carencias'.

Ilusión, entrega, lucha, jerarquía y unas tijeras que mantuvieron a Sarabia en pie en 1985. No ha transcurrido demasiado tiempo desde entonces, pero el fútbol ha cambiado y también los métodos contra los calambres.

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