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AJEDREZ

Kaspárov, enfermo, no jugará en Wijk aan Zee

Parece que el tradicional torneo de Wijk aan Zee sufre una maldición este año. Gari Kaspárov anunció ayer que no podrá estar en esa ciudad holandesa el viernes, día de la inauguración, por una infección vírica. Su ausencia se une a las de Vladímir Krámnik, Viswanathan Anand, Vasili Ivanchuk, Ruslan Ponomáriov y Alexéi Shírov, debidas a diferentes causas. En su lugar jugará el ruso Alexánder Morosiévich, 5º del mundo.

"La casa de Gari en Moscú parece un hospital", explicó ayer su representante, el estadounidense Owen Williams, durante una conversación telefónica con este diario. "Es una especie de gripe muy fuerte. Primero fue su hijo, y ahora se ha contagiado toda la familia. Gari ha apurado el anuncio hasta el final porque deseaba jugar pero, por desgracia, es imposible. Así no puede volar, y mucho menos jugar", añadió.

Los contratiempos han llegado a Wijk aan Zee en el peor momento: los accionistas holandeses de Corus, la empresa patrocinadora, han perdido la mayoría tras la entrada de capital británico; los nuevos directivos no parecen muy dispuestos a mantener su asociación con el festival de ajedrez (muchos torneos en pocos días), que atrae a unos mil jugadores todos los años.

Para colmo, la razón aducida por Krámnik para incumplir su contrato con Wijk aan Zee ya no existe: su duelo contra el programa Fritz en Bahrein, aplazado de octubre a febrero por la guerra de Afganistán, ha sido retrasado de nuevo por el Gobierno del emirato. Krámnik manifestó ayer que su agenda está llena hasta octubre. Pero los organizadores ya habían contactado con Morosiévich.

Ivanchuk y Ponomáriov también causan baja, porque la Federación Internacional (FIDE) eligió las fechas de la final del Campeonato del Mundo (16 al 26 de enero) a sabiendas de que coincidían con las tradicionales de Wijk aan Zee. "Un directivo de la FIDE me dijo que no tenían más remedio, por problemas de ocupación de la Sala de las Columnas de Moscú [sede del duelo]", explicó el director de Wijk aan Zee, Jerome Van den Berg. Sin embargo, el argumento es poco sólido por dos razones: resulta difícil creer que en todo Moscú no haya otra sala disponible; Artiom Tarásov, líder de FIDE Comercio, ha amenazado reiteradamente a los organizadores más importantes (Linares, Wijk aan Zee y Dortmund) con montar competiciones del nuevo Gran Premio en fechas coincidentes si no aceptan formar parte de esa serie de torneos.

Krámnik, Ivanchuk y Ponomáriov fueron sustituidos por los rusos Yevgueni Baréiev, Alexánder Jálifman y Alexéi Dréiev; sus ausencias se unen a las de Anand y Shírov, que rechazaron la invitación para no recargar el calendario entre el Mundial y el torneo de Linares.

A pesar de todo, la tradicional cita en Holanda sigue siendo muy interesante: el británico Michael Adams, el húngaro Peter Leko, el israelí Borís Gélfand y los rusos Alexánder Grischuk y Morosiévich son algunos de los aspirantes a las primeras plazas; y, además de los mejores holandeses, hay otros jugadores de perfil atractivo, como el uzbeko Rustam Kasimdyánov y el francés Joel Lautier. Pero faltarán los seis jugadores más cotizados del circuito en este momento.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 8 de enero de 2002