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Reportaje:OFERTAS DE EMPLEO

Temporalidad a la baja

Los eventuales representan aún el 31,5% de los empleados españoles

La tasa de temporalidad continua siendo alta en España, en torno a 31,5%, a pesar de que se ha ido reduciendo: en 1995 ese ratio alcanzaba el 35%. Así lo pone de manifiesto el último estudio de Manpower sobre convergencia laboral, coordinado por el catedrático de Economía Josep Oliver.

La fase expansiva de la economía y las reformas laborales han propiciado que desde 1995 se hayan creado tres millones de empleos, de los que una cuarta parte -760.000- han sido temporales. Este porcentaje contrasta con la fase anterior recesiva, de 1988 a 1991, en la que casi todos los contratos nuevos fueron de este tipo. En términos relativos, el sector público es el que ha demandado más temporales: de los 210.00 puestos creados, 140.000 son eventuales, mientras que en el sector privado se han creado unos 2,5 millones, 400.000 temporales.

Oliver calcula que serán necesarios 10 años más para reducir la temporalidad hasta el 20%, el porcentaje que él cree conveniente para satisfacer las necesidades productivas. 'Hay que tener en cuenta el peso que tienen en España actividades como la agricultura y el turismo, que tienen un fuerte componente estacional', afirma.

En Europa, la tasa de temporalidad oscila entre el 15% y el 20%. En el Reino Unido y Holanda, la flexibilización del mercado laboral se ha conseguido a través de la contratación a tiempo parcial.

El estudio revela también que éstos tienen entre 25 y 34 años. Los efectos son mayores cuanto menor es el nivel de estudios. En 2001, el 41% de las personas sin estudios tiene contratos temporales, mientras que la tasa entre los licenciados es del 22%.

Pese a la idea generalizada de que la temporalidad es un fenómeno típico de los servicios, las estadísticas demuestran lo contrario. En la agricultura los eventuales llegan al 62%; le sigue la construcción, con el 58%, y, con el 27,5%, el sector servicios.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 23 de diciembre de 2001