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Crítica:POESÍA

Clásicos del zen

En los límites del lenguaje, poetas chinos, coreanos y japoneses han cultivado una legendaria poesía que se caracteriza por el énfasis en la experiencia del silencio, la meditación, la contemplación o la creación de imágenes en movimiento que sugieren la intensidad del instante. Tres libros repasan esta literatura oriental procedente del budismo y recuerdan a sus creadores.

El budismo arraigó en China en la medida que consiguió despojarse del ropaje metafísico, clasificatorio y doctrinal de herencia hindú: en su raíz mística encontró un sustrato próximo a la tradición china del taoísmo. Bodhidharma viajó desde la India hasta China a finales del siglo V o inicios del siglo VI para predicar el budismo y nunca llegó a saber la lengua de los chinos, tampoco su discípulo chino más allegado llegó nunca a conocer la lengua del maestro venido del Oeste. Poco importaba. En los límites del lenguaje, el énfasis en la experiencia del silencio abierto y tenaz de la meditación, el desapego a toda convención o doctrina, así como el surgimiento de nuevas formas de transmisión de la esencia del budismo (la poesía, la paradoja, el diálogo sapiencial) caracterizaron al más difundido de los budismos con acento chino, el budismo chan, que a lo largo del siglo XX se ha conocido en Occidente a través de su fecunda evolución en Japón, donde es conocido como budismo zen.

El canto del inmediato Sátori

Yoka Daishi. Traducido por Taisen Deshimaru. Kairós. Barcelona, 2001. 186 páginas. 1.500 pesetas.

Poesía zen. Antología crítica de poesía zen de China, Corea y Japón

Juan W. Bahk. Verbum. Madrid, 2001. 194 páginas. 1.820 pesetas.

Tanto en la poesía china co-

mo en la coreana y japonesa, el budismo zen ha dejado una huella profunda que nada tiene que ver con la presencia en los poemas de monjes o bodhisattvas, ni con la irrupción explícita en los versos de la doctrina del dharma. ¿En qué sentido se puede pues hablar de poesía zen? Encontramos alguna luz al respecto en el extenso y muy interesante prólogo del hispanista de origen coreano Juan W. Bahk a su antología crítica de poesía zen de China, Corea y Japón.

Esta tradición de poemas lacónicos y alusivos -quizá insípidos para algunos paladares- da cuenta de la experiencia contemplativa en la que respira el budismo zen con medios estrictamente poéticos: se encarna en un haz de imágenes en movimiento que sugieren la intensidad del instante infinito, el desapego, el carácter ilusorio de la percepción o el súbito relámpago de comprensión. Entronca así con el paisajismo pictórico y con la tradición eremítica china. El sentimiento de la naturaleza como expresión de la unidad reposa en dos de los principios fundamentales del budismo zen: el vacío (sunyata) y la comprensión o sabiduría gnóstica (prajna). Las imágenes del poema se convierten en metáfora de la mirada límpida y de la mente serena que las proyecta. No exigen sin embargo ser leídas a la sombra de la doctrina budista, digamos que proponen o admiten una lectura zen, o que en el menor de los casos apuntan a un hálito espiritual en el marco de unas tradiciones poéticas altamente codificadas.

La antología de Juan W. Bahk es prolija y especialmente atenta a la tradición coreana y japonesa (en el caso de los poetas chinos antologados, la transcripción de sus nombres basándose en la pronunciación coreana o japonesa, al margen de designación habitual basada en la tradición china, dificulta la identificación). El traductor sortea por lo general el reto de la traducción inversa con un castellano verosímil. No es difícil encontrar al paso, mientras se transita por los poemas de esta antología, imágenes fulgurantes, rincones felices, contrastes de luz y pasajes memorables.

Al margen de los viejos sutras de la tradición mahayana, el budismo zen generó una literatura doctrinal totalmente original en formatos y formulaciones. Entre los más antiguos de estos textos destaca El sutra del estrado (tanjing) del sexto patriarca Huineng (613-713), recientemente traducido con acierto y rigor por Laureano Ramírez (Kairós). Otro de los textos fundamentales del budismo zen es El canto del inmediato Sátori, compuesto por uno de los discípulos directos de Huineng, Yongjia Xuanjue, en japonés Yoka Gengaku (665-713), conocido como 'el monje que sólo se quedó una noche', al haber tenido suficiente con una sola noche junto al maestro para recibir su enseñanza, iluminarse y partir. Los 276 versos distribuidos en 78 poemas breves se editan con las extensas glosas y comentarios del maestro japonés Taisen Deshimaru, uno de los máximos difusores del zen en Europa.

Otro de los clásicos del budismo zen de reciente publicación es obra de Lin-chi (Linji Yixusuan, siglo IX), el fundador de la escuela Rinzai, una de las más vigorosas y todavía en plena acción. Las enseñanzas del maestro Lin-chi abundan en la transcripción de combates dialécticos de alto voltaje entre maestro y discípulo, resueltos con frecuencia en salidas imprevistas, paradojas, gritos y algún que otro sopapo propinado por el maestro al discípulo, quien normalmente tras recuperarse del desconcierto súbitamente se ilumina. La presente edición ofrece la traducción indirecta de una prestigiosa versión prologada y anotada de este extraño y desconcertante libro realizada por el afamado sinólogo norteamericano Burton Watson.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 22 de diciembre de 2001

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