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Un montaje de 'L'Inspector', de Gogol, acentúa lo grotesco de la obra

La vida de los habitantes de una pequeña ciudad de la Rusia interior del primer tercio del XIX se ve alterada por la visita de un inspector del Gobierno. Su presencia provocará que los ciudadanos olviden toda ética y recurran a la hipocresía, el soborno o la corrupción con el fin de merecer los favores del visitante. Al final resultará que éste no es sino un funcionario de ínfimo rango, pero su presencia habrá despertado el lado más sórdido de quienes le reciben con honores inmerecidos. Con estos elementos argumentales, Gogol construyó una de sus obras más celebradas, L'Inspector. El teatro Nou Tantarantana estrena esta noche un montaje de la obra en la que se acentúan los elementos grotescos.

El espectáculo, del que ya se ofrecen funciones previas al estreno, permanecerá en cartel hasta el 30 de diciembre. El montaje llega al escenario de la mano de Escapade Theatre Company. La dirección de la obra lleva la firma de Sue Flack, actriz y profesora de arte dramático. Ella es también la responsable de la adaptación del texto, que Jaume Pàmies ha traducido para la compañía. Flack ha reducido considerablemente el número de personajes de la pieza (ha suprimido una docena, con lo que quedan 19, interpretados por 12 actores) y ha recortado algunas partes para darle mayor agilidad. 'Lo que me ha importado ha sido contar la historia, y he eliminado todo lo que no era esencial', explica la directora, que se refiere a la obra como 'una comedia social, satírica, pero no una farsa'.

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Para Flack, la obra de Gogol tiene plena actualidad porque los personajes que retrata son universales. Su apuesta ha sido la de hacer una obra 'muy grotesca porque para mí todos los personajes lo son. Todos son malos y corruptos, yo los veo como animales a oscuras'. Esto se traduce en una interpretación muy apoyada en el gesto y en los elementos visuales, y también en un vestuario un tanto surrealista que Flack describe como 'de dibujos animados'. La escenografía huye también de toda recreación de la realidad, y está centrada en varios marcos de madera a modo de puertas con ruedas que se desplazan de un lado a otro del escenario.

L'Inspector está interpretada por actores de procedencia diversa, tanto profesional (el circo, el teatro de calle y Comediants han sido la escuela de varios de ellos) como geográfica (hay predominio de castellanoparlantes aunque la lengua materna de uno de los intérpretes es el inglés). A Flack no le ha importado en absoluto la mezcla de acentos que resulta al reunirlos a todos en un espectáculo en catalán, el primero que la compañía aborda en esta lengua. Al contrario, cree que la diversidad es enriquecedora, y se ajusta más a lo que ocurre en la calle. 'Me parece que no es bueno que en el teatro catalán todo el mundo hable igual', explica.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de diciembre de 2001