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El Lebrijano descubre para España el himno internacional de los gitanos

El cantaor graba en Sevilla 'Sueños en el aire', su disco número 34

Juan Peña Lebrijano se ha quitado una espinita que tenía clavada desde que oyó en Rumanía el himno internacional de los gitanos, un tema desconocido en España. 'Ya estoy tranquilo porque no nos pueden meter un gol desde fuera', decía ayer en Sevilla el cantaor. Gelem gelem (Himno romaní) es uno de los diez temas que incluye su nuevo disco Sueños en el aire y lo interpreta con el grupo búlgaro Gitanos de la Hoya. El Lebrijano, que no grababa desde Lágrimas de cera en 1998, ha superado una etapa 'oscura' de problemas con las drogas y la justicia. 'Espero que lo bueno de mi persona entierre las cosas feas', sentenció.

'Cuando hice Lágrimas de cera conocí a muchos gitanos de Bulgaria, Rumanía y Polonia. Entonces oí por primera vez el Himno romaní que tiene algo de música bizantina, como decía mi primo Pedro Bacán, y pense que alguien tenía que darlo a conocer en España', comentó ayer Juan Peña (Lebrija, Sevilla, 1946).

Para grabar Gelem gelem los cuatro músicos del grupo Gitanos de la Hoya y El Lebrijano se han entendido en caló. 'Ha quedado un bloque muy bueno. Los búlgaros hacen la primera parte en romaní con tambor, clarinete, acordeón y voz. Después yo termino por seguiriyas', asegura el cantaor que tiene ya 34 grabaciones en el mercado.

'El Lebrijano es responsable de algo que ahora parece fácil, pero que no siempre fue así: la universalización del flamenco. Él inició un camino para abrirse a todas las músicas sin ningún complejo e intentando impregnar de flamenco a todas esas músicas', comentó ayer Manuel Herrera, director de la Bienal de Flamenco de Sevilla.

Con Sueños en el aire, el disco con el que ha abandonado los sellos multinacionales con los que ha trabajado antes y ha fichado con la discográfica sevillana Senador, el cantaor continúa la línea de innovación que inició en la década de los setenta. Después de su acercamiento al mundo sinfónico, con La palabra de Dios a un gitano (1972), y la inclusión de la música magrebí en trabajos como Encuentros (1985) o Casablanca (1998) en los que colaboró con la Orquesta Andalusí de Tánger, el artista ha querido acercarse a otras fuentes del flamenco.

'Todo lo que me ha pasado me ha convertido en una persona más reflexiva que necesita dar y recibir mucho cariño', decía ayer Juan Peña. Quizás por eso, el cantaor se ha rodeado en esta nueva aventura de su hermano el guitarrista Pedro Peña, de su sobrino el pianista flamenco Dorantes y de su amigo el percusionista Manolo Soler, entre otros.

'Es un hombre que mide el tiempo como pocos lo pueden hacer. Juntos hemos hecho Diálogo, un tema que sólo tiene su percusión y mi voz', dice el cantaor sobre su colaboración con Soler.

Letras de García Lorca, un coro de voces de niños de las 3000 Viviendas, temas antiguos de su tío Pedro Bacán como Calle arriba, calle abajo o letras populares forman parte de esta nueva aventura de El Lebrijano. Una voz de la que Gabriel García Márquez escribió: 'Cuando Lebrijano canta se moja el agua'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 28 de noviembre de 2001