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Crónica:FÚTBOL | 13ª jornada de Primera División

Joaquín redime al Betis ante el Rayo Vallecano

No andaba fino el Betis. Entre la fiesta de Halloween en casa de Benjamín y una racha de cinco partidos sin ganar, revueltas bajaban las aguas por el Ruiz de Lopera. El honrado empate en casa del Sevilla, la pasada jornada, había suavizado los agravios pendientes de la afición con los futbolistas, pero hacía falta un partido como el de ayer, en el que el Betis recuperó fútbol, gol y autoestima, para cerrar las heridas. El encargado de dar carpetazo al asunto fue Joaquín, que volvió a ser el que empezó la temporada. Rápido, acertado en el regate, descarado y, sobre todo, desequilibrante. Dio el primer gol, causó una expulsión y dedicó toda la segunda parte a deleitar a la grada.

BETIS 2| RAYO VALLECANO 0

Betis: Prats; Cañas, Belenguer (Amato, m. 54), Rivas, Luis Fernández; Joaquín, Ito, Benjamín (Gudjonsson, m. 77), Denilson (Dani, m. 78); Capi y João Tomás. Rayo Vallecano: Lopetegui; Alcázar, Hernández, De Quintana, Graff; Peragón (Mainz, m. 79), Helder, Iván (Roy, m. 68), Arteaga; Glaucio (Baljic, m. 54) y Bolic. Goles: 1-0. M. 8. Joaquín alcanza la línea de fondo y centra para que João Tomás marque de cabeza. 2-0. M. 59. Amato convierte en gol un penalti absurdo por manos de De Quintana. Árbitro: Undiano Mallenco. Amonestó a Belenguer, Cañas y Capi, del Betis, y a De Quintana, Hernández y Lopetegui, del Rayo. Expulsó a Arteaga (m. 48) por acumular dos cartulinas amarillas. 35.000 espectadores en el Ruiz de Lopera.

El partido empezó con el Rayo bien plantado en el campo, como si jugara en Vallecas. Todo cambió cuando Ito consiguió imponer su ley en el centro. Su labor de contención y sus cortes de balón hicieron jugar al resto de los compañeros. Sólo la torpeza de João Tomás minimizó el buen juego bético. Pese a ello, llegaron ocasiones clarísimas para Capi, Luis Fernández o Benjamín. El Rayo sólo rondó la portería de Prats con algún barullo en el área chica y un par de faltas al borde de la grande que fueron desperdiciadas por Hernández y Alcázar.

Visto lo visto en la primera mitad, el Betis salió luego del vestuario decidido a resolver. Y lo hizo Joaquín en los primeros diez minutos. Primero, forzó la expulsión de Arteaga, que vio la segunda tarjeta amarilla por una dura entrada al extremo bético. Después, en una jugada maravillosa, regateó a dos contrarios, alcanzó la línea de fondo y puso un centro al área que João Tomás no tuvo más que cabecear a gol.

Al poco, en el minuto 59, Amato convirtió un penalti ridículo por manos de De Quintana. El árbitro no vio un claro balón que Denilson dejó ir por la línea de fondo. Pensando que era saque de puerta, el central rayista lo cogió con las manos y Undiano Mallenco sí pitó esa falta. Absurdo, pero penalti. De ahí al final João Tomás y Amato se dedicaron a desperdiciar los balones estupendos que Joaquín les servía desde su banda. El Rayo, desarmado por el extremo bético y el fallo arbitral, apenas pudo servir como testigo de la reconciliación entre el Betis y su afición.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 19 de noviembre de 2001