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El Círculo de Economía denuncia que el Gobierno potencia Madrid como eje económico

El actual modelo de desarrollo frenará el crecimiento y generará desequilibrios

El Círculo de Economía, que agrupa a cerca de un millar de empresarios y profesionales, afirma que el Gobierno no actúa para contrarrestar la concentración de poder económico que se está produciendo en Madrid y es, en parte, responsable de que muchas empresas opten por instalarse en la capital del Estado 'desde hace una década'. Así se manifestó ayer la entidad, que propone repartir por España los centros públicos de investigación y desarrollo (I+D) y afirma que 'la pluralidad de España debe reflejarse también en el mantenimiento de la pluralidad económica'.

En una nota dada a conocer ayer, la entidad asegura que 'en muchos casos' la concentración de empresas 'tiene su origen en las políticas estatales'. El Círculo de Economía recalca que estas políticas son 'un factor determinante en la tendencia a la centralización'.

Señala asimismo que las empresas se concentran en Madrid influidas por el hecho de que allí se sitúan 'los nuevos organismos públicos reguladores, como la Comisión Nacional de la Energía, la Comisión Nacional del Mercado de Valores, la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones y el Tribunal de Defensa de la Competencia'. Para el Círculo de Economía, otro factor que potencia el peso económico de la capital del Estado es 'que las privatizaciones y las fusiones en que han intervenido empresas anteriormente públicas han provocado el traslado de sedes de empresas que han contribuido al dinamismo económico' de Madrid.

Frente a ello, el Círculo de Economía, que preside Salvador Gabarró, señala que en Alemania se ha producido un reparto de sedes de organismos públicos. Recuerda, por ejemplo, que la sede de la Comisión de Valores está en Francfort; la de la Comisión Eléctrica, en Eschborn, y la de las Telecomunicaciones, en Bonn. En Italia, Nápoles y Milán se reparten las sedes de la Comisión Reguladora de las Telecomunicaciones y de la Electricidad, respectivamente.

La institución proclama: 'La España que hoy necesitamos es un país plural en el orden económico, político y cultural, vertebrado alrededor de varias capitalidades que compitan entre ellas en cuanto a iniciativas y dinamismo'.

Gabarró alertó ayer del riesgo de hacer de Madrid una especie de 'México Distrito Federal', en referencia a que se convierta en una 'megaurbe que luego no se sepa cómo manejar'. La entidad es contraria a potenciar 'un único macroeropuerto', en alusión al de Barajas, y al modelo 'radial' de comunicaciones que tiene como epicentro a Madrid.

La entidad, que entre 1995 y 1996 estuvo presidida por el actual ministro de Asuntos Exteriores, Josep Piqué, afirma que, 'de mantenerse el proceso de concentración' en la capital del Estado, la situación 'acabará generando desequilibrios económicos territoriales y pérdida de crecimiento de la economía en su conjunto'.

El Círculo de Economía, que nació al final de la década de 1950, en los albores del Plan de Estabilización, que empezó a abrir la economía española al exterior, es uno de los foros de opinión económica más prestigiosos de España. El presidente del Gobierno, José María Aznar, se ha entrevistado con sus miembros, al igual que el anterior presidente, el socialista Felipe González.

El Círculo de Economía propone siete puntos de actuación que se resumen en: combatir la 'radialidad' de Madrid e impulsar la investigación y desarrollo (I+D). Éstas son sus propuestas:

- 1. Las políticas estatales tienen que ir orientadas a repartir juego y a compensar los posibles efectos desequilibradores de la integración europea y de la globalización de los mercados. El modelo de vertebración territorial debe ser el de los países europeos desarrollados.

- 2. Uno de los ámbitos prioritarios de esa política de repartir juego debe ser la localización por todo el territorio nacional de las nuevas agencias reguladoras y otros organismos estatales relacionados con el control de la economía. Ese es el modelo que, como hemos visto, siguen los países más avanzados de Europa y la propia Unión Europea. Además, y este no es un efecto despreciable, esta descentralización beneficiará la independencia y eficacia de esos organismos y, por otro lado, contribuirá a democratizar la economía.

- 3. Otro ámbito prioritario debe ser una distribución territorial más equilibrada del gasto y de los centros públicos de I+D. En la economía actual basada en el conocimiento, la existencia de centros de I+D se convierte en una nueva fuente de ventajas competitivas y de dinamismo empresarial para los diferentes territorios. De ahí que este tipo de gasto y de organismos públicos deban utilizarse también con un criterio de reequilibrio territorial. No existen razones científicas ni económicas que puedan justificar la actual centralización de los gastos y organismos de I+D.

- 4. El diseño de las nuevas redes de infraestructuras de transportes y comunicaciones debe responder a un criterio de capilaridad que permita conectar de forma directa los diferentes polos y mercados interiores, entre sí y con los mercados europeos. El diseño radial de esas redes tiende a acentuar los actuales desequilibrios y lleva a potenciar una gran megalópolis central con perjuicio del resto del territorio.

- 5. La ordenación del transporte aéreo no puede orientarse, como sucede ahora, a la consolidación de un solo macroaeropuerto, repitiendo en este ámbito los errores del modelo radial de los ferrocarriles y las carreteras. (...) El ejemplo europeo de potenciación de aeropuertos regionales creemos que es válido para España.

- 6. Es necesario lograr una gestión más coordinada de los diferentes modos de transporte: por carretera, ferroviario, aéreo y marítimo. En Europa son cada vez más numerosos los modelos de gestión coordinada entre los aeropuertos y la red de alta velocidad de los ferrocarriles. El objetivo es lograr la competitividad internacional de los sistemas de transporte. Este objetivo está llevando a los aeropuertos franceses y alemanes a establecer acuerdos de cooperación entre los operadores aeroportuarios y los de ferrocarriles. Este tipo de cooperaciones son un ejemplo que seguir también en nuestro caso.

- 7. Es necesario, por último, que todos los poderes públicos incentiven la colaboración leal y la coordinación entre las diferentes administraciones con competencia sobre las infraestructuras. El modelo de distribución territorial de competencias del Estado de las autonomías (...) debe ser entendido como un instrumento para lograr la participación efectiva y eficiente de todos los actores (locales, autonómicos, estatales y europeos) en el diseño e implementación de las políticas orientadas a desarrollar todas las capacidades de todos y cada uno de los territorios.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 26 de octubre de 2001