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Crónica:Segunda División

El Atlético, oficio o suerte

El Numancia falla ocasiones y afianza a los 'amarillos' en la cabeza

El Atlético se entregó ayer a eso que algunos llaman oficio y otros prefieren llamar suerte. Un oficio, que a falta de inspiración, le está resultando un socorrido recurso para solventar la pequeña hondonada de juego en la que lleva metido desde que empezó la estación de las lluvias. Los rojiblancos se llevaron los puntos de Soria esquivando un ejercicio de puntería, de mala puntería, de Pacheta. Hasta tres ocasiones inmejorables, dos de ellas abortadas por las maderas, tuvo el espigado e incombustible centrocampista. Pero falló, del mismo modo que Alberto erró ante Burgos completamente solo. Muchas ocasiones, poco acierto. Mientras, el Atlético, amparado en las jugadas de estrategia y en algún chispazo de Torres o Movilla, se marchó de Soria con el liderato de la Segunda División mejor sujeto bajo el brazo.

NUMANCIA 1| ATLÉTICO 2

Numancia: Jonathan; Cuéllar, Muñiz, Culebras, Octavio; Curro Vacas (Elías, m. 66), Pacheta, Kome, Iñaki; Rosu (Armada, m. 83) y Alberto (Ojeda, m. 53). Atlético: Burgos; Armando, García Calvo, Hibic, Carreras (Otero, m. 66); Dani (Aguilera, m. 53), Movilla, Nagore, Stankovic; F. Torres (Correa, m. 60) y Alonso. Goles: 0-1. M. 31. Diego Alonso, de cabeza. 0-2. M. 81. Correa cede a Aguilera que bate por bajo a Jonathan. 1-2. M. 88. Pase de la muerte de Ojeda que se traga Burgos y remacha Armada. Árbitro: Tristante. Expulsó a Iñaki (m. 76), por una agresión a Stankovic, y a éste (m. 90), por doble amonestación. Amonestó a Jonathan, Cuéllar, Armando, Dani, Aguilera, Hibic y Otero. Unos 7.000 espectadores en Los Pajaritos.

El tanto de Diego Alonso, un testarazo desde el área pequeña tras prolongar Torres un córner botado por Stankovic, no sólo no serenó a los rojiblancos, sino que aceleró aún más al Numancia. Pacheta se asoció con los hombres de vanguardia, Rosu y Alberto, y las oportunidades se acumularon en la portería defendida por Burgos. El excéntrico Burgos, que a varias intervenciones meritorias volvió a sumar algún despropósito.

El inicio del segundo periodo deshilachó aún más el eje del campo y el partido se movió al ritmo que marcaba una pelota acelerada por la lluvia. De acá para allá, el partido se descontroló. Y en ese descontrol, Movilla, que lanzó algún pase en profundidad con intención, se perdió sin encontrar apoyo en la insulsa compañía de Nagore, aplicado en el corte pero muy poco imaginativo. El Atlético perdió el centro del campo y ganó tiempo. Hasta la expulsión de Iñaki. Entonces, con un hombre más y mayor temple, el equipo rojiblanco mejoró, creó ocasiones y cerró el partido con un buen gol de Aguilera, que había sustituido a Dani. El portugués nunca estuvo cómodo en el extremo y apenas entró en juego.

El resto, un puñado de minutos, fue una puesta en escena voluntariosa del Numancia, que se encontró un gol tras un fallo del meta argentino del Atlético en los últimos minutos. No hubo premio. El Atlético aguantó la presión final y acunando el balón esperó el final.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 22 de octubre de 2001