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Crónica:

Vuelve Helguera, vuelve el descaro

El cántabro regresa a la convocatoria del Madrid, contra el Celta, tras nueve semanas lesionado

Iván Helguera, el hombre cuya máxima reza que 'hay que jugar con descaro', está recuperado de su fractura del dedo del pie y el cuerpo técnico del Madrid ha decidido incluirle en la lista de convocados para recibir al Celta el próximo domingo. A un equipo que tiende a partirse por la mitad, la presencia de un volante de su corte le resulta especialmente útil. Si ese volante se adapta perfectamente al puesto de central, mejor que mejor. Y si ese equipo suele caer en fases depresivas, como le ocurre al Madrid, un futbolista que imprime dos revoluciones más al juego resulta doblemente valioso. Basta con verle, dando zancadas enérgicas al salir de la Ciudad Deportiva para comprobar que cuando Helguera habla de 'descaro' se está refiriendo a su propia naturaleza impetuosa.

Quienes le conocen saben que Helguera sueña con cargarse el equipo a la espalda -Zidane y Raúl, acoplados en sus lumbares- y arremeter contra la portería contraria al grito de '¡Que me den el balón a mí!'. Con esta frase suele bromear, siempre presto a la risa, con un guiño canalla. Sin embargo, previene a sus adeptos. Tras someterse ayer al primer entrenamiento dirigido a preparar un equipo, declaró que a su forma física le falta un ajuste: 'Estoy tieso'.

No está para jugar 90 minutos y el cuerpo técnico lo sabe. Pero, ¿qué puede aportar un hombre como Helguera? Vicente del Bosque enumera cualidades: 'Saber estar, experiencia y polivalencia'.

'Polivalencia', dice el técnico, porque espera que Helguera juegue en dos posiciones diferentes. En primer lugar como central junto a Hierro (en el puesto que ha dejado vacante Karanka, lesionado), luego como medio centro, e incluso de enganche. 'Yo creo que tengo un sitio en el equipo', opina el jugador; 'pero después de dos meses lesionado es difícil llegar y besar el santo. A mí siempre me ha gustado más jugar en el centro del campo pero teniendo en cuenta las bajas que tenemos, por lógica, hay más opciones de que juegue como central'.

Metido en su Mercedes de toda la vida, envuelto en un disco de Depeche Mode, piensa en los últimos acontecimientos de su mundo: el deporte. Está al tanto del Depor, del Manchester, de la NBA y de los problemas del Real Madrid como si fuera un mánager. Un mánager con toque hip hop desde que Makelele le contagió el gusto por los ritmos sincopados y los bajos del funk y el rap de última.

Helguera (Santander, 1975) parece sereno. Desde que se lesionó ante el Inter, el 14 de agosto en el Trofeo Bernabéu, no ha vuelto a competir. Eso, para él, también tiene ventajas: cuando juega los periódicos, las radios y las televisiones le ponen en estado de alerta.

Con su reincorporación se reabre la búsqueda del equipo base en el Madrid. Un once que Del Bosque ensaya desde la pretemporada para potenciar el máximo rendimiento de Zidane.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 19 de octubre de 2001