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Crítica:MARC PARROT | POP

Sobreviviendo al éxito

Menos 'libre como el sol cuando amanece', también menos dinero, pero mucho más a gusto consigo mismo, el catalán Marc Parrot volvió a sus esencias de sincero cantautor eléctrico layetano, impregnado de recuerdos infantiles, herencia de Sisa, y de amor en distancias cortas. Rodeado de una sólida banda y con todo el escenario lleno de bultos, como si se tratase de un viejo desván familiar, Parrot salió a cantar con pantalón corto y enormes deseos de conectar de forma real con un público que, pese a sus excesos comerciales, ha estado esperándole con comprensión e indulgencia -al fin y al cabo, todo el mundo ha de buscarse las habichuelas-.

En ambiente de complicidad, el cantante repasó los temas de su último y reciente disco -posterior a su personaje comercial multivendedor-, Rompecabezas, en el que, con temas como Mis botas y Sopa de letras, demuestra que es posible y muy probable hacer cosas buenas a espaldas del éxito. Tampoco defraudó a sus viejos seguidores incluyendo algunas de sus primeras composiciones -Silvestre, El cumpleaños...-, esas canciones que le han otorgado crédito suficiente como para sobrevivir con éxito al engendro musical que le ha saneado la cuenta corriente. No todos los artistas tienen la suerte que ha tenido Marc Parrot. Ojalá lo aproveche.

Marc Parrot

Mar Parrot (voz y guitarra), Joan Antonio Mas (batería), David Soler (guitarra), Lluís Cartes (teclado, guitarra, percusión y acordeón) y Jordi Portaz (bajo). Sala Arena. 2.000 pesetas. Madrid, 9 de octubre.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 11 de octubre de 2001