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Crónica:Segunda División

Empate a la carrera

Un Racing de Ferrol ordenado fuerza el primer tropiezo del Atlético en el Calderón

Muy rápido. Deprisa y, sin embargo, con la limpieza con la que el compás dibuja círculos perfectos, el Racing de Ferrol se apropió ayer del contragolpe conquistándolo en su patria natural: el estadio Calderón. El equipo gallego convirtió 90 minutos en un fugaz mosaico de ida y vuelta. Pequeños retazos de fútbol vertiginoso diseñados por su medio centro, el chileno Palacios. Mientras, el Atlético vio como el "fortín" en que anhelaba convertir su estadio, el pilar desde el que cimentar el regreso a Primera, se volvía vulnerable en la tercera jornada de Liga.

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La apuesta por el arte del contrataque le daría muy buenos resultados al equipo gallego. Cuando apenas quedaban minutos para que sonase el cornetín que invitaba al descanso, un tipo llamado Lobos, regordete, bajito, suramericano y magnífico, sacó una falta desde 35 metros y estampó el balón en el poste. Con Burgos aún temblando por el impacto, Ismael marcó el merecido gol del Racing empujando la pelota a la red. Con violencia y con Hibic de testigo a un metro de distancia del delantero.

Desde el primer minuto los dos equipos despreciaron el circuito habitual que encasquilla los partidos en el centro y buscaron el pase profundo. Así, Lobos dispuso de una ocasión tras un mal entendimiento entre García Calvo y Burgos en el minuto 10. Fallo y media vuelta: Diego Alonso se quedó solo ante Aizkorreta dos minutos después. Fallo y media vuelta. Otro remate peligroso de cabeza de Pablo que atajó Burgos, otro cabezazo de Correa que salió fuera. Y media vuelta. Fran Nogueira se queda solo y dispara fuera; Diego Alonso emboca un centro de Stankovic...

Un intercambio de visitas asimétrico, favorable al Racing de Ferrol hasta bien entrado el segundo tiempo, que, sin embargo, termina cuando Luis Aragonés coloca a Dani en la media punta del Atlético y retira a un Correa indolente y enfrascado en su habitual galvana por la banda izquierda. Entonces los rojiblancos empezaron a jugar. El Ferrol se acobardó y se olvidó de lo bien que le habían funcionado la velocidad y el descaro durante 70 minutos.

Y llegó el empate. Lo marcó Diego Alonso. A su manera, de cabeza y desde el área pequeña. El uruguayo sale a gol por partido y quizá sea verdad que nadie le recuerda una jugada extraordinaria, pero, desde luego, es un futbolista que conoce y asume su función. Meter goles.

La igualada devolvió el fluido eléctrico al equipo gallego y su punta, Fran Nogueira, perdonó el segundo gol a siete minutos del final. Antes, un minuto antes, Dani también había desperdiciado una bonita jugada trenzada de los rojiblancos lanzando un balón franco por encima de la portería defendida por Aizkorreta. El portugués volvió a demostrar en la media hora de la que dispuso que su problema, si es que tiene alguno, no es precisamente la falta de recursos con una pelota en los pies. Atacó por el centro, por la derecha y por la izquierda. Por los tres flancos hizo daño el media punta rojiblanco. Pero no bastó. Tampoco el gesto de Burgos de subir a rematar un córner con el partido vencido, aunque llegó a ver como el balón se paseaba por delante de sus narices, le bastó al Atlético para conseguir su tercera victoria consecutiva. No habría sido justa. El Racing mereció su punto y... el Atlético también mereció el suyo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 9 de septiembre de 2001