El último vuelo de Heike Dreschler

Notable velocista y también magnífica heptatleta (llegó a 10,91s en los 100 y a 21,71s en los 200) desapareció del mapa poco después del éxito de Helsinki. Parecía una más de las estrellas fugaces de los tiempos aquellos, con apariciones medidas en los grandes acontecimientos Plata en Seúl 88 y oro en Barcelona 92, ya a los 27 años. Aquello fue el inicio de una segunda fase de su carrera, una etapa madura, sólo interrumpida de cuando en cuando por las lesiones (se operó de una rodilla y de los dos tendones de Aquiles). Fue la fase que la convirtió en una veterana prodigio, una saltadora con una gran capacidad de competir en los grandes momentos. Había soñado con un gran Edmonton, pero se tuvo que despedir a la pata coja.


























































