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VIVIENDA, POBREZA, REBELIÓN

Un millar de 'okupas' viven en Barcelona y el área metropolitana en un centenar de casas

Gràcia y Sants son los barrios simbólicos de un movimiento muy heterogéneo

La ocupación tiene múltiples ideologías y, como asegura Laura, están de acuerdo 'en unos mínimos, que es la lucha contra el sistema'. Ella fue una de las primeras okupas que hubo en España, a principio de la década de 1980 en Madrid. Ahora, rondando los 50 años, Laura paga una vivienda de su propiedad y sigue pensando igual que entonces, pero tiene una hija que ha seguido sus pasos y que lleva tres años en una casa de Barcelona. Un caso atípico, porque lo habitual es que los okupas sean hijos de los antiguos progres, ahora perfectamente instalados en el sistema, con profesiones liberales y buenos sueldos.

Al margen de una mínima ideología, a los okupas les une también el interés por proteger su identidad y sus hábitos de vida, aunque muchos de ellos comparten la idea de Joan, que vive en una casa de Sants, de que 'el silencio es el aislamiento'. Argumentan que la 'criminalización' que se les hace desde algunas instancias del poder y medios de comunicación los convierte en sospechosos habituales y, en ocasiones, el objetivo de algún grupo ultra. A pesar de ese hermetismo, fuentes del movimiento aseguran que en la actualidad hay en la ciudad de Barcelona 93 ocupaciones de casas 'reivindicadas'. El barrio más poblado, con 20 casas, es Gràcia, donde el martes fueron detenidas 19 personas tras una batalla campal entre policías y manifestantes motivada por el desalojo de Can Nyoqui, que será declarada en ruina para construir pisos.

Las mismas fuentes aseguran que en el distrito de Sant Andreu hay otras 19 casas ocupadas y 15 en Horta-Guinardó, las mismas que en Vallcarca. Las viviendas de estos dos últimos barrios están afectadas por diversos planes urbanísticos. En La Floresta- Collserola hay otras 10 casas ocupadas y 9 en Sants, el barrio de Barcelona, junto con Gràcia, donde el movimiento está más arraigado.

Fuera de la ciudad de Barcelona, el movimiento okupa también está extendido en Cornellà, donde los jóvenes tienen cinco casas. La más significativa es el Pati Blau, situada frente de un gran centro comercial en el casco antiguo de la ciudad. Igualmente, en L'Hospitalet tienen otras dos casas, cuatro en Terrassa y una en Sant Cugat del Vallès, Torreblanca, probablemente la ocupación que más apoyos ha suscitado entre las entidades vecinales de la zona en los últimos meses.

Las cifras de la policía difieren notablemente de las de los okupas y cuantifican en 168 las casas ocupadas en Barcelona y en 2.500 las personas que mueve este movimiento. Fuentes oficiales explican que decenas de ocupaciones no se reivindican formalmente como tales y no existe en la fachada de las casas ninguna pintada o pancarta que haga suponer que en su interior viven okupas.

El perfil policial El informe de la Delegación del Gobierno del que tanto se ha hablado en los últimos días recoge también un 'perfil de los okupas y de los grupos de apoyo' realizado sobre una muestra de 203 personas. Algunos datos coinciden con los que facilitan los propios implicados. Así, por ejemplo, se asegura que la media de edad es de 25 años y que son jóvenes cuyo origen mayoritario son las clases medias, 'más o menos desencantados por las posibilidades de imitar el modelo de vida familiar, y que el tema de los problemas de vivienda, aun siendo una reivindicación, no es el motivo real que impulsa el movimiento alrededor de las ocupaciones'.

Según ese mismo informe, el 62% de los okupas es de la ciudad de Barcelona. Resulta significativo que el Eixample, habitado por clases acomodadas, sea el barrio del que procede la mayoría de ellos (18%). Curiosamente, los okupas aseguran que en ese barrio sólo tienen una casa reivindicada. Por el contrario, Sants y Gràcia, los territorios más fuertes del movimiento, sólo suman el 13% del lugar de procedencia de los jóvenes, similar al 11% que totalizan Sarrià-Sant Gervasi y Les Corts, zonas mucho más acomodadas.

El informe policial asegura que de entre los okupas procedentes de fuera de la ciudad de Barcelona el 53% viene de otras poblaciones de la provincia de Barcelona y el 10%, del resto de Cataluña. El mismo documento asegura que otro 15% de este grupo procede de otras provincias españolas, principalmente de Madrid, Guipúzcoa, Málaga y Huesca 'por los contactos con okupas y grupos radicales de otras comunidades'. Otro 22% vienen del extranjero, básicamente de Francia, Estados Unidos, Italia y Bélgica.

La primera ocupación de Barcelona se produjo en el año 1984 en una vivienda de la avenida de la República Argentina. Duró 24 horas. Luego siguió otra en la calle de Bolívar, en 1985, que se prolongó durante varios días. Y así una tras otra. '¡Un desalojo, otra ocupación!', empezaron a corear entonces los okupas. En noviembre de 1989 ocuparon la Kasa de la Muntanya, una referencia del movimiento. Ya en la década de 1990 llegó el cine Princesa, en la Via Laietana, otra referencia obligada cuando se escriba la historia de este movimiento.

Los okupas todavía no se llamaban así. Entonces se empleaba la palabra squatter. Tampoco convertían sus casas en centros sociales ocupados, ni organizaban actividades diversas para los vecinos del barrio, ni estaban organizados ni coordinados como ahora. Actualmente editan dos publicaciones semanales: Contra-infos e Info Usurpa. Se pueden leer en Internet (sindominio.net/usurpa) y en las paredes de varias ciudades de Barcelona y del área metropolitana, en las que pegan esos boletines informativo con cola, a la antigua usanza. 'Okupa y resiste', siguen diciendo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 22 de julio de 2001