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ENTREVISTA

"He plantado los pilares como atleta y directivo"

Pal Schmitt es el candidato paradójico. Tiene un historial completo, es el único que ha sido campeón olímpico, pero quizá su discreción, al no implicarse demasiado en los trabajos importantes, le ha perjudicado. Su triunfo sería la sorpresa del descarte.

Pregunta. ¿Siempre tuvo la idea de presentarse?

Respuesta. No siempre, pero llegado el momento no podía dudarlo, porque mi vida ha ido por un camino completo que me llevaba inevitablemente a ello. He plantado los tres pilares básicos: como atleta fui campeón mundial y olímpico; en los comités olímpicos nacionales presido hace 12 años el de Hungría, con el que hemos logrado muchos éxitos, pese a ser un país pequeño, y en el COI fui ocho años vicepresidente y sé lo que es estar en la cúpula como alumno de la escuela de Samaranch.

P. ¿No ha sido muy discreto?

R. No soy favorito para la prensa, pero los miembros saben lo que he hecho. Y no votan por lo que se escribe o por lo que se ha hecho en los tres últimos meses. Mi contribución al olimpismo ha sido durante 18 años. Por eso soy optimista. Sin tanta publicidad, me considero tan fuerte como los otros favoritos.

P. ¿Hasta dar la sorpresa?

R. No hay ningún candidato tan fuerte que gane con mayoría en la primera votación. Creo que voy a ser de los dos o tres que queden, y ahí puede ocurrir todo.

P. ¿Qué preocupaciones tiene?

R. Una es el peligro del gigantismo. Otra, los cambios casi continuos del programa olímpico, para el que yo querría estabilidad. Después, la lucha contra el dopaje, para la que es necesaria la prevención y mucho más dinero. Y triplicar la ayuda de Solidaridad Olímpica en educación, más que en dinero, a los países menos poderosos. Es la llave de la universalidad. Y que todos los miembros se vean involucrados en distintas tareas y puedan demostrar su capacidad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 15 de julio de 2001