Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Crónica:Copa de Europa | ATLETISMO

España tiene malas noticias

El quinto puesto en la primera jornada de la Superliga puede ser inservible si se produce la esperada reacción de Alemania y Rusia

España ofreció una meritoria actuación en la primera jornada de la Superliga europea de atletismo, pero su quinto puesto en Bremen (Alemania) no ofrece grandes perspectivas: detrás tiene a dos superpotencias, Rusia y Alemania, y a Grecia. Descienden los dos últimos clasificados y, por supuesto, nadie espera un descalabro de los rusos y los alemanes. La peor noticia para España es el excelente papel realizado por el equipo polaco, que encabeza la clasificación con 56 puntos, uno más que los sumados por Italia.

Según los pronósticos, España debería superar a Polonia y Grecia para evitar el descenso en una competición cada vez más igualada. Pero la emergencia polaca en el panorama internacional se ha acreditado de nuevo. Aunque sólo obtuvo una victoria, por medio de Szymon Ziolkowski en el lanzamiento de martillo, la regularidad de sus atletas fue tremenda.

Martínez y Redolat

España ganó dos pruebas. Manolo Martínez mostró una autoridad indiscutible en el lanzamiento de peso. Venció con un tiro de 21,03 metros, medio metro mejor que el del segundo clasificado, el ruso Chumachenko. Por lo que parece, los rivales de Martínez no están en Europa. Únicamente el surafricano Janus Roberts y el estadounidense John Godina se encuentran por delante de él en el ranking mundial.

José Antonio Redolat protagonizó en los 1.500 metros la otra victoria española. En una carrera muy táctica, se topó con la oposición del francés Mehdi Baala, un buen mediofondista de origen marroquí. Pero Redolat evidenció de nuevo su facilidad para manejarse en este tipo de carreras. Su ataque final fue excesivo para el francés.

La gran decepción corrió a cargo de Yago Lamela, último en el salto de longitud, con 7,48 metros, una marca tan mediocre que obliga a preguntarse por el estado del asturiano. En un concurso de ínfimo nivel -venció el ruso Burkenya con 7,89-, Lamela volvió a bloquearse con un pago de puntos que puede resultar nefasto para el equipo español.

El resto de los atletas cumplieron con las expectativas. Al cuatrocentista David Canal le perjudicó su ubicación en la octava calle, donde corrió sin referencias. Fue tercero, con un registro de 45,52s. Alberto García alcanzó el segundo puesto en los 5.000 metros después de un mano a mano con el francés Ismail Sghir, otro atleta de origen marroquí.

Las marcas fueron mediocres en casi todas las pruebas. Una de las actuaciones más interesantes correspondió al británico Mark Lewis-Francis, el nuevo fenómeno de la velocidad. Con 18 años, confirmó todos los elogios que se han vertido sobre él. El canadiense Donovan Bailey, ex plusmarquista mundial de los 100 metros, ha declarado que Lewis-Francis será el principal favorito en los Juegos Olímpicos de 2004. En Bremen, el británico no se vio abrumado por la responsabilidad. Venció al griego Kostas Kenderis, campeón olímpico en los 200 metros, con una marca de 10,13s, excelente si se tienen en cuenta las malas condiciones climatológicas, con un día de frío y viento en Bremen, donde causó estupor la pésima actuación de los alemanes y los rusos.

Alemania no consiguió vencer en ninguna de las pruebas disputadas ayer mientras Rusia desaprovechó los triunfos de Burkenya en longitud y Rybákov en altura. Sin embargo, es difícil pensar en una repetición del desastre de ambas potencias en la jornada de hoy, con lo que eso supone de grave amenaza para el conjunto español.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 24 de junio de 2001