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Reportaje:

De los restos de serie a modernas tiendas

Las viejas tiendas de fábrica de género de punto de Igualada han dado paso a nuevos locales

No necesitan presentación ni publicidad mediática, su altavoz perfecto es el boca a boca. Viernes tarde y sábado llenan las calles de Igualada de turistas comerciales ávidos por encontrar a buen precio prendas de vestir con un denominador común: el género de punto. Las tiendas de fábrica son para Igualada lo que el mar para cualquier población del litoral: un carnet de identidad que, hasta el momento, parece no tener fecha de caducidad.

Nacieron décadas atrás con un único objetivo: 'reducir al máximo o eliminar los stocks de producción' indican voces del sector. De ahí que muchas de ellas estuvieran integradas en un almacén de la misma fábrica, vendieran sólo a temporadas o su volumen de género fluctuara de uno a otro año. Eran los restos a mitad de precio.

Hoy el panorama es distinto. Los precios siguen siendo muy competitivos, pero atrás quedan los almacenes disfrazados de tienda. Una guía editada por los mismos comerciantes y el Ayuntamiento ayuda al visitante comprador a encontrar sus marcas preferidas en tiendas, la mayor de las veces, nuevas y alejadas del centro de producción.

Una guía de tiendas

Un completo mapa de la ciudad descubre las áreas de influencia de las que hoy se presentan como tiendas factory outlet (producción de fábrica): la calle de Sant Carles y sus alrededores -un histórico punto de concentración donde brillaron las hoy desaparecidas marcas Jim y Miss y donde aún venden Escorpión, Jocavi, Lorrain y Aran's para la mujer o Diacar para los benjamines- y la calle de Santa Catalina y la plaza de Cal Font, el nuevo eje comercial donde se han instalado Frederic Homs, Roger Riba o Begé al lado de otras marcas quizá menos populares pero de igual calidad. También en la avenida de Balmes se citan cada semana centenares de compradores alrededor de los calcetines, los jerseis de Punto Blanco o la ropa de Diesel, Guess, ADN o Fairly para los jóvenes. Otra avenida ya lejos del centro, la del Doctor Pasteur, ofrece Pierre Cardin, Aldo Martin's y B&C, mientras que en el paseo de Verdaguer los que han montado su posada son Abanderado, Ocean y Princesa.

Una treintena de tiendas, todas ellas con productos directos de fábrica, que en la mayoría de ocasiones ofrecen género made in Igualada, aunque también hay algunas excepciones: marcas exteriores que han aprovechado el atractivo comercial de la ciudad para instalarse.

Atención aparte merece la empresa Vives Vidal, SA que exporta su ropa interior femenina y su colección de baño a decenas de países. La tienda está en los sótanos de la fábrica, sin embargo, entrar en ella sólo es posible con el carnet que se reparte a los trabajadores. Gemma, Cherry, Lou, Bolero, Belcor y otras marcas de primera línea lucen en la avenida de Barcelona sus precios más ligeros. También en otras empresas del textil igualadino, los trabajadores cuentan con ventajas exclusivas: un carnet que aunque no es necesario para acceder a la tienda da derecho a descuentos en la lista de la compra.

'Calidad y precio' son, para la asociación de Fabricantes de Género de Punto de Igualada (FAGEPI), la clave del éxito. David García reconoce que los descuentos sobre el precio de venta al mercado 'oscilan entre el 20 y el 50%, aunque depende mucho de las marcas y de los modelos'. El precio de coste no es aquí un extraño y las decenas de compradores del área metropolitana y de las comarcas de Lleida que cada semana visitan la ciudad lo saben. Y lo aprovechan.

García, representante de FAGEPI -una entidad con 120 empresas y talleres externos agrupados- puntualiza que la filosofía adoptada 'es la de no traicionar la política comercial de la propia empresa' por lo que en la tienda de fábrica sólo hay 'excedentes de producción, devoluciones y prototipos no producidos siempre de temporadas anteriores, no hay competencia directa'.

Pero puntualiza que, en algunas ocasiones, se ofrece género de la temporada cuando ésta ha llegado ya a su fin. El aporte económico de estos comercios a las cuentas de explotación de las empresas de Igualada que las nutren es mínimo.

'Venir a comprar a Igualada no es ir a un mercadillo, el producto es de calidad tanto en diseño como en proceso de producción; es ir a comprar un género bueno y asequible' indica el sector. De ahí que no todas las tiendas vendan productos con taras. 'Aquí cada empresa decide su política', cuentan desde FAGEPI, y cada año 'damos varios kilos de género defectuoso a alguna Organización No Gubernamental que nos lo pide'.

Los últimos cinco años han sido determinantes para las tiendas de fábrica de una ciudad y sus alrededores (Vilanova del Camí, Òdena y Santa Margarida de Montbui) en los cuales el textil ocupa el 30% de la población activa, directa o indirectamente. El turismo comercial ha aumentado a un ritmo nada desdeñable.

En opinión de García, el éxito ha sido resultado de una apuesta por la calidad que en esta ocasión pasó por la renovación de las tiendas: 'los hábitos de compra han cambiado, el usuario es más cómodo y pragmático por eso, la mayoría de la empresas optaron por evolucionar hacia una tienda con imagen y un mejor servicio al cliente'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 18 de junio de 2001