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Los ganaderos critican fallos en el control de la peste, que obliga a sacrificar 9.000 cerdos

Sube el precio de la carne mientras Holanda y Japón cierran sus fronteras al porcino español

El consejero de Agricultura de la Generalitat, Josep Grau, se defendió ayer de las primeras críticas que le han llovido procedentes de sectores ganaderos y políticos por la actuación de su departamento en la gestión de la crisis originada por el brote de peste porcina clásica (PPC) detectado el jueves en una granja de Soses (Segrià). Grau ha pedido calma al sector y ha asegurado que la Generalitat actúa respetando la legalidad. Pese a que en esta ocasión la Generalitat ha reaccionado con más rapidez que en 1997, los productores y los sindicatos agrarios han criticado la falta de controles rigurosos sobre los movimientos de ganado en la zona vulnerable tras declararse el brote y también la manera de sacrificar los animales.

Está demostrado que el jueves por la mañana, después de haberse decretado la inmovilización de todos los animales en un radio de tres kilómetros, algunos ganaderos aprovecharon la confusión para trasladar cerdos al matadero. La organización de Joves Agricultors i Ramaders de Catalunya (JARC) ha criticado que los representantes de los medios de comunicación se pasearan sin ningún problema por la explotación infectada.

Sin embargo, lo que ha provocado mayor indignación ha sido que los cadáveres de los primeros 2.053 cerdos que se sacrificaron el jueves fueran trasladados en camiones a la industria Grefacsa, situada en el término municipal de Vallfogona de Balaguer (Noguera), a unos 50 kilómetros del foco de la peste.

Un grupo de ganaderos de la Noguera ha acordado presentar una denuncia en el juzgado contra Agricultura por este hecho, ya que consideran que el transporte de animales apestados a una zona libre de la enfermedad supone un factor de riesgo muy elevado y pone en peligro las explotaciones ganaderas de muchos pueblos de esta comarca. Estos ganaderos, que responsabilizarán al consejero Grau si se declara algún foco en la zona, creen que lo más aconsejable hubiera sido enterrar los cadáveres junto a la misma granja o llevarlos a la transformadora Hermanos Echevarría de Lleida, más próxima a Soses.

De acuerdo con las medidas adoptadas el pasado jueves para erradicar la peste, los servicios veterinarios de Agricultura han de sacrificar antes del domingo más de 9.000 cerdos, la mayoría de peso superior a 50 kilos, que se encuentran en seis explotaciones cercanas al foco. Estas reses no están enfermas, aunque serán sacrificadas de forma preventiva para evitar que el virus traspase el cinturón sanitario.

En este caso está previsto que los animales sean enterrados en fosas excavadas junto a las granjas o lo más cerca posible, siempre que las características del suelo lo permitan. El inicio de las matanzas se han demorado porque al realizar las catas del terreno se comprobó la existencia de agua a un metro y medio de profundidad. El enterramiento en tales condiciones podría ocasionar un gran problema medioambiental y contaminaría las aguas subterráneas, lo que podría contribuir a la propagación de la peste. La otra solución es eliminarlos en empresas incineradoras, pero éstas están colapsadas porque han de sacrificar 3.500 vacas de más de 30 meses antes de que acabe el mes.

La crisis porcina de Cataluña se ha extendido por cuatro comunidades autónomas españolas. La Junta de Castilla y León, a través de su Departamento de Agricultura, ha ordenado la inmovilización del ganado de 103 explotaciones de porcino de la comunidad, a las que llegaron 416 cerdos procedentes de Cataluña, 'como medida preventiva' ante el brote de peste porcina que se ha detectado en una factoría de Soses (Segrià), informa Francisco Forjas desde Valladolid.

Aragón decidía inmovilizar granjas en la zona de Fraga (Huesca) que recibieron cerdos desde Cataluña. La inmovilización afecta a unos 75.000 animales. Las medidas de prevención también hicieron que ayer el Departamento de Agricultura de la Generalitat Valenciana ordenara inmovilizar tres granjas, informa Rosa Biot desde Valencia.

Por otra parte, ayer en Holanda el Ministerio de Agricultura sacrificó 4.700 lechones por haber viajado recientemente a España. Holanda y Japón decidieron el cierre de fronteras a las exportaciones españolas de porcino.

Los precios se disparan La confirmación del brote de peste ha repercutido en los precios del porcino, que han experimentado una subida de 4 pesetas el kilo de carne de cerdo en vivo en Mercolleida, la lonja de referencia que fija los precios a escala estatal. Con esta subida, el cerdo se sitúa a un precio de 248 pesetas por kilo, una cotización que está 50 pesetas por bajo de la holandesa. Los expertos atribuyen la subida a que ha disminuido la oferta por la inmovilización de miles de animales en la zona afectada por el brote de PPC (peste porcina clásica).

Los ganaderos consideran que la declaración de la peste ha tenido un efecto negativo sobre los precios, ya que esperaban que esta semana el cerdo subiera de 12 a 15 pesetas. No se puede predecir cuál será el comportamiento de la lonja leridana la próxima semana.

En todo caso, las cotizaciones no bajarán de momento, aunque dependerá de si se ataja la peste y de si aumenta el consumo. El inicio de la temporada turística provocará un aumento del consumo y, en consecuencia, de la demanda. Los responsables de la Federación Catalana de Industrias de la Carne piensan que la carne de cerdo continuará subiendo debido a la reducción de la oferta por la inmovilización de animales.

Los ganaderos sospechan que la peste declarada en Soses no proviene de unos caballos que compartían la granja con los cerdos enfermos, tal como se había apuntado en un principio. Los dirigentes de JARC advirtieron que, si se demuestran irregularidades en el transporte de ganado, exigirán responsabilidades a los infractores y la Administración.

Por el momento, el Departamento de Agricultura continúa con el estudio epidemiológico para averiguar el origen del virus. Grau declaró ayer en La Seu d'Urgell que su departamento tardará varios días en saber cómo ha llegado la enfermedad a la granja de Soses.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 16 de junio de 2001