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GENTE

El mordisco del camino de El Rocío

Un peregrino de El Rocío ha sido condenado a dos años de cárcel por dar un mordisco en la rodilla a un guardia civil y propinar un puñetazo en la cara a otro agente, cuando se encontraba en un estado de 'profunda e intensa intoxicación etílica' durante la romería de 1997. Los hechos ocurrieron el 18 de mayo de 1997 en las proximidades de la ermita de la Virgen y se iniciaron cuando el acusado A.B.D., de 47 años, dio un puñetazo en la cara a un agente de la Guardia Civil que había solicitado a un cuñado suyo que se identificara, y tras ser reducido al suelo propinó un fuerte mordisco a otro agente en la rodilla. La Sección Tercera de la Audiencia de Huelva confirma en todos sus extremos la condena emitida por un juzgado penal y desestima también la pretensión del procesado de reducir la indemnización de 3,3 millones de pesetas al guardia civil que recibió el mordisco, cantidad que los jueces consideran 'razonable' a la vista de los 373 días que estuvo incapacitado para el trabajo, ya que la agresión le provocó un esguince con rotura de ligamentos. Según la sentencia, el rociero sufría una 'profunda e intensa intoxicación etílica' y 'no se trataba de que había bebido algo y se encontraba un poco animado: estaba completamente borracho', puesto que había pasado el día bebiendo 'de acuerdo con las pautas de actuación de la mayor parte de los asistentes a la romería, caracterizada, entre otras actividades, por la abundante ingestión de alcohol'. Como consecuencia del mordisco, el guardia civil M.A.P.C. sufrió un esguince con rotura de ligamento cruzado, que precisó dos intervenciones quirúrgicas y la inmovilización durante 30 días, además de perder un cambio de destino.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 15 de junio de 2001