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Zapatero reta a Aznar a que se presente a la reelección

El líder del PSOE abre la precampaña gallega

Frente a los habituales ataques del PP al PSOE por sus disensiones internas, el secretario general de los socialistas replicó con ironías sobre la supuesta unanimidad en las filas populares: 'Nadie en el PP se atreve a decir que quiere ser el sucesor de Aznar, y yo me imagino que alguno habrá que desee serlo. ¿Es que no se sienten libres entonces? ¿A qué tienen miedo?'.

Zapatero acudió a A Coruña para dar la salida a la precampaña de su partido de cara a las elecciones autonómicas gallegas del próximo octubre. Se trataba de un acto cargado de simbolismo, cuya finalidad era escenificar la reconciliación entre el secretario general del PSdeG-PSOE, Emilio Pérez Touriño, y el cargo institucional más importante del partido, el alcalde de A Coruña, Francisco Vázquez. Los pactos municipales con los nacionalistas, suscritos por Touriño hace dos años, provocaron durante meses duras críticas y hasta muestras de desprecio por parte de Vázquez a la dirección gallega del PSOE. Pero la mediación de la Ejecutiva federal, a través de su secretario de Organización, el gallego José Blanco, ha logrado una tregua en las disputas internas, que quedó patente ayer en las palabras del propio Vázquez: 'Aquí no hay ningún barullo'.

Al margen de las alusiones a la sucesión de Aznar, Zapatero recuperó su discurso sosegado y dialogante, un día después de haber ratificado con el PP el Pacto Antiterrorista. Ese acuerdo, según el líder del PSOE, pretende significar su modo 'ejemplar de ejercer la oposición' y a la vez mostrar a ETA que con su violencia 'no va a conseguir absolutamente nada'. También supone, explicó, una forma de comprometerse a que ninguno de los dos partidos pretenda rentabilizar el problema del terrorismo.

Sin embargo, Zapatero marcó algunas distancias respecto al PP cuando expuso su concepción del Estado. El líder socialista hizo una defensa de la 'rica pluralidad' de España, entendida como 'identidades que se suman y se defienden entre sí'. Frente a este modelo, dijo, 'existe una visión de España que algunos tendrán que reconsiderar y madurar, incluso los que llevan más de 40 años en política', una clara alusión al presidente de la Xunta y fundador del PP, Manuel Fraga. Al mismo tiempo, el líder socialista subrayó que su partido defiende la Constitución pero nunca la va a 'utilizar como arma electoral', del mismo modo que tampoco fomentará el 'recelo entre las distintas zonas de España. La Constitución no es algo que aprieta o ahoga, sino un instrumento que tenemos para poder vivir y ser libres', concluyó.

Antes de su intervención, José Blanco había relacionado los resultados de las elecciones vascas con el uso que, según él, hizo el PP de los medios de comunicación públicos. 'Se ha podido ver que la sobreinformación produce reacciones adversas', declaró Blanco. El alcalde de A Coruña, visceral detractor de los nacionalistas, también abrió el acto con una referencia a las elecciones en Euskadi, aunque en su caso para hacer una cerrada defensa de la estrategia de los socialistas vascos y su confluencia con el PP. 'Han ennoblecido la política, y lo que era bueno el 12 de mayo, tendrá que seguir siéndolo ahora', sentenció Vázquez.

Aun a riesgo de incomodar a Francisco Vázquez, Pérez Touriño no dejó de advertir que en su proyecto para desplazar al PP de la Xunta hay sitio para 'el pensamiento galleguista y el nacionalismo democrático'. Rodríguez Zapatero se mostró más esquivo al respecto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 28 de mayo de 2001