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REPORTAJE

El templo flamenco de más sabiduría

La peña El Taranto trabaja desde 1963 en la difusión de las cumbres de este arte en Almería

Cuenta Alfredo Sánchez, en tono sarcástico y algo resignado, que cuando las cosas son 'importantes' y tienen peso, la gente habla de ellas. Sánchez, que decía esto en un conferencia sobre La peña El Taranto: historia y aportación al flamenco almeriense en calidad de aficionado, crítico y presidente de este círculo flamenco -cargo que ejerce desde 1982-, resumía así uno de los grandes lastres padecidos por El Taranto desde su fundación, allá por 1963. 'De ella se ha dicho que era un nido de rojos y también lo contrario. En la peña ha habido personas vinculadas al Régimen, pero eso nunca se utilizó políticamente', expuso.

Que se lo digan si no, a José Menese, que a principios de los años setenta cantaba letras en los aljibes árabes del siglo XI, sede social de la afamada peña, libres de toda adherencia franquista. 'Guerrillero, guerrillero, / qué bien me suena tu nombre: / vas ligao a una leyenda / de libertá y de ilusiones'. O estrofas tan comprometidas como arriesgadas: 'O la libertá o la muerte / es preciso conquistar... / ... otros aires se respiran / que los vientos que ahora corren / ya no son los que corrían'. 'En ese sentido', rememoró el experto flamenco, 'la peña El Taranto fue el paradigma de lo que en aquellos años ocurría en España'.

Por ella han pasado todos los grandes o menos grandes: Morente, Menese, Manolo Sanlúcar, Melchor de Marchena, Camarón, Paco de Lucía, Terremoto de Jerez, Agujetas, Fosforito, Juan Carmona, Habichuela, Curro Utrera, Chiquetete, Chano Lobato, Carmen Linares, Tomatito, Rafael Romero, El Gallina, Calixto Sánchez, Manuel Mairena y un interminable etcétera.

Y con su trayectoria, El Taranto se muestra orgulloso de haber influido en el discurrir del arte flamenco tanto en la ciudad como en la provincia de Almería. 'La difusión del arte flamenco se hubiera producido de una forma más tardía de no existir la peña. Se conocieron en vivo leyendas auténticas de Andalucía la Baja cuando ni por asomo existían las facilidades de los medios de comunicación que tenemos hoy por hoy', apunta el crítico.

Como parte del patrimonio cultural de Almería -es la primera asociación inscrita oficialmente de la provincia en el registro del Gobierno Civil-, la asociación estuvo en la élite de una serie de instituciones por su historia, tradición y carácter multidisciplinar. No existe en toda la ciudad un evento cultural, como el de su tradicional Semana Flamenca, que se haya celebrado ininterrumpidamente durante 30 años.

La 'Capilla Sixtina'

Lo que gestaron unas personas asistentes un 22 de marzo de 1963 a un concurso de canto organizado por Radio Almería y cuyo ganador fue José Sorroche, ha pasado ya a la historia como la Capilla Sixtina del flamenco, denominada así por Antonio Mairena.

Acondicionaron un local de la brigada de obras del Ayuntamiento que era 'un estercolero', además de aljibes en tiempos del reinado de Jairán (1012-1028). Sus socios se dejaron un millón de pesetas en sacar adelante aquello y el Ayuntamiento, con el alquiler simbólico de 1.000 pesetas mensuales, hizo siempre una rentable inversión cultural. Los aljibes han vivido escenas únicas, como la de Camarón cantándole a Matilde Coral y ésta, a pesar de su experiencia frente al cantaor -se llevaban 30 años al menos- estar bailando y a la par llorando, de pura emoción. Allí también Antonio Cruz García, Antonio Mairena, realizó su última actuación en público un 14 de mayo de 1983. 'Tuvimos ese triste privilegio. Sólo por eso se debe conservar El Taranto como templo del arte flamenco', sentencia Sánchez.

El libro de oro de la asociación cuenta con firmas emblemáticas como las de Carlos Pardal, el propio Mairena, Fernando Quiñones, José Ángel Valente, Luis Goytisolo, Antonio Gala, Rafael Alberti o Imperio Argentina. De Camarón, poco acostumbrado a coger la pluma, conservan la más profunda de las dedicatorias: 'A la peña flamenca de más sabiduría de España'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 23 de mayo de 2001