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Reportaje:

Orgulloso de ser polígamo

Un mormón con cinco esposas se arriesga a 25 años de cárcel en EE UU

Es polígamo. Lo ha proclamado alto y claro y ahora se arriesga a pasar los próximos 25 años en prisión. Tom Green considera que vivir con cinco mujeres y 29 hijos no sólo es normal, es una obligación divina para los mormones. Ayer empezó su juicio en la pequeña ciudad de Provo, en Utah, un Estado donde se calcula existen otros 30.000 casos de matrimonios múltiples, pero más discretos.

'Mi crimen no es tanto ser polígamo en Utah. Somos decenas de miles y además hay una vieja tradición. Mi crimen es ser polígamo en Utah y no ocultarme ni callarme', dijo Green cuando compareció por primera vez ante el juez a principios de este año.

Dentro de poco, Green, de 51 años, también debería ser acusado de violación de menores al haber mantenido relaciones con una de sus mujeres cuando ésta sólo tenía 13 años, en 1986.

'Mi crimen es ser polígamo en Utah y no ocultarme ni callarme', dijo Green ante el juez

Para alguien con un estatus familiar tan fuera de la ley, Green no ha sido especialmente discreto. Lleva 10 años dando entrevistas a las televisiones norteamericanas pidiendo justicia, hasta que el fiscal del condado de Juab, David Leavitt, hermano del gobernador del Estado de Utah, dio con el canal adecuado y decidió llevarlo ante los tribunales.

Es el primer caso de poligamia que se juzga en Estados Unidos en los últimos 50 años pese a ser una práctica relativamente tolerada entre los mormones más integristas (unos 30.000 repartidos en el Oeste), siempre y cuando no lo vayan contando por ahí.

Pero Green decidió no callarse. '¿Tiene derecho el Gobierno a meter sus narices en los dormitorios de la gente y decirles con quién tienen que acostarse? ¿Desde cuándo es asunto suyo? No sólo es una cuestión de libertad religiosa, sino simplemente de libertad, de evitar las injerencias de las autoridades en la vida personal'. Los Green no llevan una vida de lujo. Más bien todo lo contrario. Viven a 160 kilómetros de la capital de Utah, Salt Lake City, en unas cuantas caravanas destartaladas en medio del desierto, rodeados de una inmensa nada que, sin embargo, han llamado 'Greenheaven' (un juego de palabras entre 'paraíso verde' y el apellido familiar).

'Tenemos que organizarnos bien', explicaba Hannah Bjorkman Green, una de las cinco esposas, en medio del alboroto infantil. 'Cada madre se ocupa de sus propios niños. Intentamos que al menos dos de nosotras bajen al pueblo a trabajar y el resto lo hacemos desde casa. Nos vamos turnando'.

Linda Kunz Green, otra de las esposas, vio en su marido un refugio de seguridad y estabilidad. 'Cuando me casé y empecé una familia, elegí a un hombre que sabía iba a estar siempre conmigo y con mis hijos. Y la única razón por la que el Estado nos está haciendo esto es porque él es demasiado padrazo'. 'Es un tema de derechos civiles', ha dicho Green. 'Saber si una mujer tiene o no el derecho de asociarse con el hombre que han elegido, aunque él ya esté con alguien'.

La poligamia era algo normal entre los mormones hasta finales del siglo XIX. En 1854, el Partido Republicano la condenó como una 'reliquia del tribalismo'; en 1862, el Congreso la declaró ilegal, y en 1896, la Iglesia mormona también acabó prohibiéndola, cláusula que incluyó en la Constitución del Estado de Utah, donde viven la gran mayoría de sus adeptos.

Pero la poligamia se siguió practicando, aunque de forma muy minoritaria. Hasta los años cincuenta, las autoridades locales organizaban redadas contra estas familias. Muchas de ellas se instalaron en la frontera de Utah y Arizona para pasarse a este Estado cuando llegaba la policía.

Aislados en la clandestinidad y en remotas zonas rurales, los polígamos intentan pasar inadvertidos, aunque de vez en cuando reaparecen. El pasado febrero, una delegación consiguió persuadir a los legisladores de Salt Lake City de que se aligeraran las penas por este delito.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 15 de mayo de 2001