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"Nos vemos el año que viene"

La finalísima de la Euroliga tuvo el final más feliz posible. Los aficionados del Tau, cuando los jugadores se habían retirado ya al vestuario, tras recoger los correspondientes trofeos, rindieron homenaje al campeón gritando "Virtus, Virtus". Los seguidores del Kinder, que habían invadido la pista para abrazar a sus ídolos y arrancar las redes de las canastas, devolvieron los aplausos en un gesto que honraba a ambas numerosas aficiones. Ayer, la hinchada del Tau, unas quinientas personas llegadas en vuelos chárter, supo perder. Y consumada la derrota, no perdió el tiempo de preparase para otra cita. En pleno intercambio de aplausos, la afición del Tau comenzó a gritar "Alavés, Alavés", en espera de un mejor desenlace del equipo de fútbol en la próxima final de la Copa de la UEFA, que disputará contra el Liverpool.

[QQ] Vitoria está de fiesta y sabe que la historia no ha acabado. Que ayer sólo perdió una batalla. Queda otra. El Tau supo perder en el campo y en la grada. Incluso en los vestuarios. Ivanovic declaró al término del partido que lo habían "intentado todo pero esta noche no ha podido ser. Uno tenía que ganar y ha sido el Kinder. Espero quedarme con los jugadores más importantes. El año próximo nos veremos otra vez". También abatido por la derrota, el presidente Josean Querejeta afirmó que "si pudiera resumir la trayectoiria del equipo en una palabra, sería inmejorable. Saldremos adelante y esperamos llegar lo más lejos posible en la Liga", resumió. Mañana, a las 20.30, la ciudad de Vitoria recibirá al equipo en la plaza de la Virgen Blanca, la cita habitual de triunfos o de subcampeonatos tan dignos como el de ayer.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 11 de mayo de 2001