AJEDREZ

Campomanes augura el fracaso de Kaspárov y Krámnik

Fue 'El Papa'del ajedrez, presidente de la Federación Internacional (FIDE) desde 1982 a 1995. Ahora, a los 74 años, como presidente honorario, exhibe una vitalidad impresionante. El ínclito filipino Florencio Campomanes está de visita oficial en México, donde se ha mostrado tajante sobre la rebelión de Gari Kaspárov ('número uno'del escalafón) y Vladímir Krámnik (campeón del mundo oficioso): 'Sus maniobras no van a durar mucho porque ese tipo de asociación siempre ha sido efímera'.

Campomanes habló con el conocido periodista mexicano Arturo Xicotencatl en estos términos: 'No sé por qué se habla de unificación cuando sólo hay un título reconocido mundialmente. Todos los demás títulos ajenos a la FIDE no son de tipo universal. ¿Cómo se hacen llamar campeones mundiales, tan sólo porque han sostenido un duelo entre ellos? Los títulos de Kaspárov y Krámnik no surgen de una competición en la que hayan participado ajedrecistas de todas las federaciones del mundo. No tienen legitimidad. Cuando Kaspárov sostuvo el largo duelo de 1985 contra [Anatoli] Kárpov creció dentro de la FIDE. Después quiso aislarse, pero más tarde, en 1994, volvió a la FIDE e insistió en que yo fuese presidente. Después de 1995, Kaspárov volvió a aislarse. Es un hombre sin estabilidad', sentenció el filipino.

La gestión presidencial de Campomanes, un pragmático a ultranza, estuvo ligada a múltiples escándalos, componendas y maniobras de pasillos. Uno de esos líos le dio fama universal y mereció un editorial del 'New York Times' : la cancelación sin vencedor de ese duelo de 1995, cuando Kárpov ganaba a Kaspárov por 5-3 (se jugaba a seis victorias, sin límite de partidas) tras 48 en cinco meses y después de que Kaspárov ganase las dos últimas. Hace siete años, en una conversación con EL PAÍS, Campomanes admitió que había recibido fuertes presiones del Kremlin, tanto de los protectores de Kárpov como de los de Kaspárov, y anunció que iba a desvelar los detalles en un libro autobiográfico de 'próxima aparición'. Pero todavía no lo ha publicado. Y, si lo hace alguna vez, es muy probable que esconda datos muy importantes en lo más recóndito de su prodigiosa memoria.

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