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El Liceo desagravia a Benjamin Britten en el nuevo teatro recuperando su ópera 'Billy Budd'

Ros Marbà dirigirá mañana el estreno de la obra, basada en la novela de Herman Melville

Abril es el mes de Benjamin Britten. Lo es en el Liceo de Barcelona, cuya dirección artística le consagra toda la programación del mes en una suerte de desagravio a los infortunios que han comportado que la obra del compositor británico apenas haya sido vista en el teatro. Precisamente, la única ópera de Britten estrenada en el coliseo, Billy Budd, subirá mañana al escenario del nuevo Liceo, dirigida musicalmente por Antoni Ros Marbà, 26 años después de su presentación en Barcelona y en el año en que se conmemora el 25º aniversario de la muerte del compositor.

Billy Budd, basada en la novela homónima de Herman Melville, es la única ópera de Britten que se ha representado en el Liceo. Su estreno, en enero de 1975, fue también su primera representación en España. Antes, en 1955, se había programado Peter Grimes, pero la visita un año antes de la reina Isabel II a Gibraltar, con el consiguiente enfurecimiento del Gobierno de Franco, frustró el estreno. De nada sirvió que se programara de nuevo en la temporada 1993-1994. El incendio del teatro volvió a hacer imposible su presentación. Lo mismo sucedió en la temporada 1998-1999, porque las obras de reconstrucción del teatro no habían finalizado. Antes, sin embargo, y fuera del Liceo, en el teatro Victoria, pudo verse otra de las óperas de Britten, Otra vuelta de tuerca.

Convertida Peter Grimes en ópera maldita, el Liceo ha apostado por Billy Budd, de la que a partir de mañana se ofrecerán seis representaciones hasta el 28 de abril en una producción de la Ópera de Colonia, dirigida escénicamente por Willy Decker, de la que musicalmente se responsabiliza Antoni Ros Marbà y que en sus principales papeles interpretan el barítono danés Bo Skovhus, el tenor británico Philip Langridge y el bajo estadounidense Eric Halfvarson.

En esta ópera, en la que no hay ningún papel de mujer, la acción transcurre en un barco de guerra británico en 1797, Ros Marbà la califica de 'obra maestra' y asegura que en ella Britten hace 'un uso magistral de todo el arco de voces masculinas en una partitura de gran dificultad para solistas, coro y orquesta'. 'Es una ópera del siglo XX, pero musicalmente no resulta difícil para el público; sí lo es, en cambio, para los intérpretes, en especial los latinos, porque, al margen de su intrínseca dificultad técnica, en muchos momentos la música se acerca al género del musical anglosajón, ajeno a nuestra cultura, y al que el coro y la orquesta han tenido que buscar la naturalidad que poseen los británicos y los norteamericanos para interpretarla'.

De la dificultad vocal de la obra dan cuenta los tres cantantes protagonistas: Skovhus, Langridge y Halfvarson, que interpretan, respectivamente, al marinero Billy Budd, el capitán Edward Fairfax Vere y el maestro de armas John Claggart. 'Es una obra con una gran densidad musical, rítmicamente difícil y extremadamente aguda para la tesitura de barítono', dice Skovhus. 'El de tenor es un papel muy difícil, porque Britten lo escribió para un cantante, Peter Pears, que poseía una voz infrecuente y a la que los que interpretamos el personaje debemos adaptarnos', explica Langridge. A juicio de Halfvarson, la dificultad vocal de su personaje queda compensada por la perversidad de éste. 'Britten sabía muy bien cómo hacer un personaje de malo para un bajo. Su Claggart es comparable al Hagen de El ocaso de los dioses, de Wagner, o al Gran Inquisidor del Don Carlo, de Verdi. Encontrarse con un personaje así siempre es gratificante', asegura asumiendo su papel de malo.

La consistencia de los libretos siempre fue una constante en las óperas de Britten. Skakespeare, Maupassant, Thomas Mann, George Crabbe, Henry James y Herman Melville son autores a los que recurrió para buscar argumentos. 'En todas ellas, y Billy Budd no es la excepción, el factor humano desempeña siempre un papel fundamental', señala Ros Marbà.

Tras el concierto Britten del pasado 2 de abril, protagonizado por el coro femenino del Liceo en la basílica de Santa Maria del Mar, el homenaje del teatro lírico al compositor británico se completará con la puesta en escena en el foyer del teatro de sus cinco Canticles los próximos días 21 y 23 de abril.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 10 de abril de 2001