Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
SUCESO

Dos perros causan graves lesiones a un niño de 8 años

El pequeño fue intervenido durante más de tres horas

Lorenzo L. T., de 8 años, resultó ayer herido de gravedad a consecuencia de los aproximadamente 50 mordiscos y dentelladas que le dieron dos pastores alemanes que guardaban un chalé de la urbanización Montepríncipe, en Boadilla. Los animales, según los testigos, atacaron a Lorenzo durante más de un cuarto de hora y le mordieron la cara, el cuello, el pecho y las piernas. Fue necesario que la Guardia Civil disparase a uno de los animales para que, por fin, soltaran su presa.

Los canes atacaron al chaval sobre las 18.30 de ayer, cuando éste se encontraba con un primo suyo subido a un árbol. Los niños se habían encaramado para cruzar las verjas de seguridad y acceder al jardín donde estaban los animales. Pero uno de los perros atrapó, de un salto, una de las piernas de Lorenzo y lo lanzó contra el suelo. Su primo, horrorizado, bajó entonces del árbol en busca de ayuda. En la calle encontró a unos viandantes y les explicó que unos perros se estaban 'comiendo' a Lorenzo.

Lucía, empleada de hogar del chalé donde sucedieron los hechos, relató ayer que ella estaba en el interior de la vivienda cuando oyó un timbrazo. 'Un hombre joven, de unos veinte años, me pedía a gritos que abriese la puerta porque los perros estaban destrozando a un niño. Me acerqué para ver si era verdad y entonces lo ví todo. Uno de los animales le tenía cogido por el cuello, mientras que el otro por la pierna. Le habían destrozado la ropa y sólo se veía sangre. El chaval, quizás porque estaba ya sin sentido, no se movía'. La empleada de hogar abrió entones la puerta al viandante, pero ninguno pudo acercarse a los animales por su agresividad. Llamaron al 061 y a la Guardia Civil, que acudió apenas pasados diez minutos.

'Me metí en casa horrorizada', continuó la empleada. 'Cuando ya estaba dentro oí el tiro que la Guardia Civil dió a uno de los perros. Luego, se llevaron al niño al hospital', que se ubica a dos kilómetros del chalé.

A las 23.00 de ayer, casi cinco horas después del suceso, desde el hospital Montepríncipe se informó que Lorenzo seguía en el quirófano.Los médicos del hospital Montepríncipe de Boadilla llevaban a las 23.00 de ayer más tres horas intentando restaurar los desgarros que había producido en el cuerpo del pequeño las dentelladas de los perros. La intervencion quirúrgica a la que fue sometido comenzó a las 20.00 de la tarde y a las 23.00 de anoche los cirujanos de guardia aún no habían finalizado de suturar las 'cerca de 50 heridas' que presentaba por el cuerpo del niño, según José Martín, tío del chaval. Las más graves y profundas estaban situadas en el cuello, tórax y muslos, en la zona de las femorales, 'lo que indica que los perros sabían donde podían causar la muerte, porque por ahí pasan los principales torrentes sanguíneos del organismo', explicó Martín a las puertas del centro hospitalario. Otra de las heridas que preocupaba a los médicos era una situada en la nuca. Tanto los cirujanos como los familiares del niño temían que una de estas dentelladas hubiese afectado alguna vértebra de la región cervical. Pero finalmente, los facultativos confirmaron que en esta zona del cuerpo Lorenzo no había sufrido graves desgarros. Después de la primera evaluación sanitaria realizada por los facultativos, Jose Martín explicó que la vida de Lorenzo, 'por suerte', no corría peligro. 'Aunque tenemos que esperar, porque sí existe un riesgo evidente de que padezca una septicemia (infección generalizada del organismo)', aseguró. El tío de Lorenzo afirmó que los 'perros tenían el cuerpo de Lorenzo bajo sus patas, y al más mínimo movimiento del pequeño atacaban de nuevo y le mordían en cualquier sitio'.

Documentación

José Martín se lamentó de que los dueños de los perros no se presentaran en el hospital con la documentación de los canes para poder comprobar si tenían las vacunas en regla y el seguro. 'Hemos llamado a la vivienda, pero nos han dicho que estaban fuera de Madrid'. También se quejó de que esos dos perros son un peligro 'porque en otra ocasión ya mataron a otro que se les acercó'. Lucía, la empleada de hogar del chalé donde se produjeron los hechos, indicó ayer que los propietarios de la vivienda se encontraban de viaje fuera de Madrid y que ya habían sido avisados de lo ocurrido. Lucía reconoció que ella nunca se acercaba a los animales, porque 'están detrás de una verja en la zona de la piscina'. La mujer aseguró que es el jardinero de la finca quien los da de comer cada día. 'Yo no tengo ningún contacto con ellos, ni siquiera sé de qué raza son, aunque sí sé que son grandes'. A principios del año pasado, el Gobierno regional aprobó un decreto que dejaba en manos de los dueños la decisión de que los perros deben llevar o no un bozal. Esta norma sólo impone esta obligación cuando los animales ya hayan cometido alguna agresión previa, ya sea a personas o a otros perros. El decreto tampoco incluye un listado de razas peligrosas, aunque en un primer momento se estudió esta posibilidad. Cuando se tramitó la norma, el entonces director general de Agricultura, Pedro Irastorza, manifestó: 'Ni los perros son máquinas ni todos los perros de la misma raza son iguales'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 1 de abril de 2001