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OPINIÓN DEL LECTOR

Presión a CiU

La presión a la que el PP está sometiendo a CiU resulta, como escribía Josep Ramoneda, asfixiante. El discurso político y el ámbito de acción de los nacionalistas catalanes se hace cada vez más reducido. La estrategia popular parece, en este sentido y a priori, acertada. Lógicamente, dicha estrategia desgasta, poco a poco, la imagen de CiU y provocará a que su potencial electorado se replantee ciertos principios y supondrá, muy probablemente, un descenso del voto nacionalista.

Este descenso nacionalista comportará que en las elecciones venideras sea Maragall quien resulte elegido presidente, y de esta manera que una autonomía como Cataluña sea gobernada por el partido socialista; pero ¿ha pensado el PP si realmente le conviene que su rival directo se haga con otra autonomía?, y ¿no le resultaría más útil en pro de su política centrista tener durante otra legislatura a un inactivo Gobierno nacionalista dando tumbos sin intentar ningún tipo de oposición en el Parlamento catalán? Creo que la situación terriblemente favorable que el Gobierno central ha conseguido para sus intereses y el de su electorado puede cambiar de color próximamente. Este hecho demostrará que regirse por la soberbia infame del que se cre inamovible y sin fecha de caducidad no es una conducta propensa a la victoria política.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 1 de abril de 2001