La destrucción de harinas cárnicas será viable justo al final de su veto

Las dos grandes cementeras asentadas en las Comunidad Valenciana, que cuentan con hornos en Sant Vicent del Raspeig, Buñol y Sagunto, firmaron ayer un convenio con el Consell para incinerar en sus instalaciones hasta 40.000 toneladas de harinas cárnicas. Tras hacer inversiones millonarias en sus intalaciones para poder quemar los piensos, las cementeras no estarán preparadas hasta verano. Sin embargo, las harinas cárnicas sólo están prohibidas temporalmente hasta el 30 de junio. De levantarse el veto que las convierte en alimentos animales prohibidos, o de imponerse desde Bruselas otro sistema mejor para destruirlas, el Consell, que se ha comprometido a pagar 12 pesetas por kilo destruido, tendrá que compensar a las empresas por las inversiones de más de 200 millones por horno.

Los consejeros de Medio Ambiente, Fernando Modrego, y Agricultura, María Ángeles Ramón-Llin, sellaron ayer el convenio con Jean-Pierre Taillardat, director general de Lafarge Asland, SA, y con Ignacio Ortiz, su homólogo en la Compañía Valenciana de Cementos Portland, SA. El acuerdo se adapta al convenio suscrito el 11 de enero de 2001 por el Ministerio de Agricultura y Oficemen, la patronal del sector. Administración y cementeras coinciden en garantizar sanitaria y medioambientalmente la técnica, que convierte las harinas en sustancias inorgánicas que hasta se pueden incorporar como materia prima en la fabricación del cemento.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0022, 22 de febrero de 2001.