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Sólo el 30% de los coches lleva el modelo de reposacabezas más seguro

Las lesiones en la zona cervical causadas por los choques en la parte posterior del vehículo se conocen como lesiones por latigazo y se producen por el impacto de este tipo de accidente, que origina un movimiento hacia adelante y después hacia atrás de la cabeza del conductor. En los casos leves, los golpes derivan en molestias que pueden causar bajas laborales de tres a cuatro semanas. Pero las consecuencias pueden llegar a convertirse en dolores crónicos e incluso afectar gravemente la columna vertebral. Este tipo de accidentes es muy habitual en la circulación urbana y suele producirse a velocidades poco elevadas -una media de 30 kilómetros por hora- y el vehículo que recibe el choque se encuentra habitualmente parado.

Prevenir los riesgos de estas colisiones depende en gran medida de los sistemas de reposacabezas de los vehículos y también de la estabilidad de sus asientos. Por ello, el RACC -junto con otros clubes automovilísticos- recomienda a los fabricantes de vehículos que incorporen un sistema de reposacabezas, llamado activo, que amortigua el movimiento de la cabeza hacia atrás en caso de colisión. Así, el reposacabezas avanza ligeramente hacia adelante para reducir el impacto del choque y garantizar una mayor protección al conductor, según explicó el director técnico de asistencia del RACC, Pere Sauret. Este método empezó a implantarse hace unos cinco años. Pese a ello, menos de la tercera parte de los coches lo incorporan, mientras que la mayoría está equipada con el sistema rígido tradicional, que deja más indefenso al conductor.

Los clubes automovilísticos europeos han analizado, en el estudio Eurotest, 11 sistemas diferentes de los asientos de los últimos modelos de vehículos que han salido al mercado con el objetivo de evaluar el grado de seguridad que ofrecen.

Los criterios utilizados fueron los sistemas reposacabezas incorporados, la posibilidad de regularlos según la altura del ocupante y la estabilidad de los asientos. Aunque no todos los modelos analizados están equipados con el sistema activo, la evaluación global del conjunto supera el 'suficiente'. Pero, según el análisis, solamente un sistema de asiento obtuvo la calificación de 'muy bueno', correspondiente a todos los modelos Volvo. Se trata de un sistema que complementa el movimiento hacia adelante del reposacabezas con un ligero desplazamiento hacia atrás del respaldo. En el extremo opuesto, el sistema más deficiente es el que lleva el Mercedes Clase A. Del resto, cinco obtuvieron la calificación de 'bueno' -Ford Mondeo, Saab 9-5, Ford Focus, Nissan Almera y VM Golf IV-, dos alcanzaron un 'satisfactorio'-Opel Astra y BMW 3ª serie- y los otros dos, un 'suficiente'-Renault Megane y Fiat Brava.

Los representantes del RACC destacaron también la necesidad de graduar los reposacabezas a la altura de los conductores, y propone que puedan adaptarse, como mínimo, a alturas de 1,90 metros teniendo en cuenta que su posición óptima sitúa el borde superior del reposacabezas a la altura de los ojos como mínimo.

Sauret subrayó que la seguridad del asiento depende también de la estabilidad y de la capacidad de resistencia del respaldo en caso de colisión. En este sentido, el RACC aconseja ampliar los 530 newton / metro de resistencia que establece como mínimo la normativa europea hasta 2.400 newton / metro. 'Esto es especialmente importante en los accidentes que se producen a una velocidad elevada para proteger a las personas que viajan en la parte posterior del vehículo', explicó Sauret.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 16 de febrero de 2001

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