Columna
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Verdi

Hacía tiempo que tenía yo ganas de contemplar el mundo de la delincuencia con mis propios ojos, de pasear por el subgénero criminal con mis propios pinreles, pero ello no es fácil: hace falta tener contactos, tener don de gentes. En fin, ser alguien. Sin embargo, el pasado martes me dije que ésta iba a ser mi oportunidad. Pues hay una muchedumbre de crápulas reunidos en varias iglesias de mi ciudad, realizando un 'chantaje social inaceptable' al Gobierno, según ha dicho la delegada de hierro del ídem en Cataluña, señora García Valdecasas.

'Qué ilusión', me dije. 'De una sola tacada puedo vérmelas con unos 400 chantajistas sociales inaceptables, todos encerrados en la iglesia del Pi, en el corazón de mi Raval, todos empecinados en mantener hoscas y malignas huelgas de hambre en demanda de su regularización de papeles'. Llegué, y la verdad es que fue pavoroso. Nada más llegar, uno de los 400, que estaba tumbado y envuelto en mantas, tenía ojeras hasta la barbilla y apenas podía articular palabra, me amenazó torvamente al parpadear sólo con la quinta pestaña izquierda, porque todas las demás las tenía amedrentando al Gobierno. A su lado, por los alrededores, en el patio y pasando un frío y una humedad que parecían de 1949, había más sujetos como él, caídos en una debilidad extrema, sumamente conminatoria a niveles gubernamentales y tiritando, imagino que de pura chulería anti García Valdecasas. Comprendo que la delegada tenga las mechas de punta.

Lo que pasa es que yo soy impresionable y siempre hago caso al poder. De lo contrario, habría pensado que aquella gente humilde y digna, silenciosa y exhausta, eran simplemente los miembros del coro de un nuevo Nabucco, expulsados de la patria del amor y el trabajo, sin fuerzas ni siquiera para canturrear el himno inicialmente compuesto para glosar a los perseguidos judíos y posteriormente convertido, por los anarquistas italianos, en himno del Primero de Mayo. Habría pensado, incluso, que estamos celebrando a lo grande el año Verdi. Sus iniciales, como saben, en plena lucha contra la ocupación austriaca significaban Viva Emmanuel Rey De Italia. Nosotros las hemos puesto al día: Viva España Racista Desagradecida.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 31 de enero de 2001.

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