L'H y el orgullo
Cuando mis padres llegaron a L'Hospitalet, mi ciudad no era tal. Más bien se trataba de un apéndice mal desarrollado de la gran Barcelona. La especulación desarrollista se había encargado de olvidarse del más mínimo plan urbanístico. Es más, debido a esto, la vivienda resultaba más económica en esta zona. Lo público simplemente no existía. Los especuladores camparon a sus anchas haciendo de nuestra ciudad una 'no ciudad'. A muchos de estos personajes que se lucraron los reconozco. La mayoría de ellos se siguen moviendo políticamente y también les ha ido bien con la democracia. Ahora nos dan lecciones de honestidad y pulcritud política. Yo vivo en Collblanc-La Torrassa, y si quiero ir a un parque voy a la plaza Española, peatonalizada en su totalidad, o al parque de La Torrassa o al de La Marquesa. También puedo ir al sector infantil de la biblioteca pública Tecla Sala. Los ciudadanos de L'Hospitalet estamos orgullosos de quienes somos y de quienes nos representan a nivel municipal. Los otros, los aleccionadores morales, son justamente los que tienen competencias en políticas integrales de vivienda o de educación pública. A juzgar por los resultados electorales del municipio, mis vecinos también se sienten orgullosos.-


























































