El plan fiscal de Bush
George W. Bush, en su discurso inaugural, habló de la causa de la libertad, de la necesidad de civismo y del sueño de la dignidad. Pero fue su referencia a los recortes fiscales lo que provocó la mayor ovación. Con la presentación al Congreso de un proyecto de reforma fiscal se ha puesto en marcha el debate sobre el alcance de esos recortes.
Es preciso debatir tres aspectos para juzgar la propuesta fiscal de Bush. ¿Cuál será su impacto macroeconómico? ¿Mejorará la eficiencia? ¿Dará a largo plazo una base sólida a las finanzas públicas? El equipo de Bush sostiene que la reducción de los impuestos contribuirá a sacar al país de su declive económico. (...) Sin embargo, la política fiscal es una herramienta engorrosa manejable para la gestión económica: los recortes fiscales se aplican con lentitud y es difícil revertirlos. La política monetaria es un modo mucho más eficaz de gestionar la economía a través del ciclo. (...)
En lo que respecta a la eficiencia, algo puede decirse a favor de los planes de Bush. El elemento principal, recortar el impuesto sobre la renta, reduciría los tipos fiscales marginales. (...) Sin embargo, la cuestión más importante, y la más confusa, es la que se refiere a si la política es compatible con la sostenibilidad fiscal a largo plazo. (...) Recortar los impuestos, sin tener en cuenta las responsabilidades financieras futuras, sería irresponsable. (...) Intentar imponer apresuradamente un plan de recortes fiscales por razones macroeconómicas espurias sería un mal principio para la presidencia de Bush. (...)
Londres, 24 de enero


























































