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Dimite el alto cargo de Agricultura criticado por sus intereses familiares

El director general de Ganadería, Quintiliano Pérez Bonilla, presentó ayer su dimisión presionado por las críticas que estaba recibiendo desde los partidos de la oposición y algunas organizaciones agrarias por sus empresas familiares, entre las que destaca una de las mayores explotaciones de ganado porcino de España y una fábrica de piensos. En medios ganaderos había generado malestar el hecho de que uno de los más directos responsables de la gestión de la crisis de las vacas locas tuviera intereses familiares en el sector porcino, uno de los grandes beneficiarios del descenso de venta de carne de vacuno. La investigación de oficio que abrió el Ministerio de Agricultura sobre las actividades privadas del director general ha concluido sin que se halle ninguna incompatibilidad, según el portavoz del Gobierno, Pío Cabanillas, pero ello no ha impedido que el ministro aceptara la dimisión. El nombramiento de Pérez Bonilla, el miércoles pasado, como secretario del comité de crisis con que el Gobierno afronta el problema de las vacas locas, ha precipitado la destitución.

La Xunta de Galicia, por su parte, sufrió ayer un nuevo contratiempo por su gestión de la crisis del vacuno. La Guardia Civil denunció a Sugasa, la empresa propietaria de la incineradora de Ourense, por amontonar al aire libre dos centenares de cadáveres de vacas el fin de semana pasado

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