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FUTBOL 15ª jornada de Primera División

El Deportivo añora a Djalminha

El Alavés ejecuta un trabajo redondo y remonta en cinco minutos el golazo de Víctor

El Deportivo añoró a Djalminha en Vitoria. Se ha acostumbrado a vivir últimamente de su encanto y, a pesar de los muchos sustitutos con que cuenta Javier Irureta, nadie le hizo olvidar. Sin Djalminha, el Deportivo visitante volvió a ser el mismo equipo triste y apocado del año pasado y dejó crecerse al Alavés. Permitió que la historia se repitiera. Todos los partidos que ha disputado el equipo de A Coruña en Mendizorroza en Primera División (cinco con el de ayer) los ha terminado con derrota y en la era reciente ha coincidido que sus visitas han rehabilitado a un Alavés en horas bajas.El conjunto vitoriano recuperó sus mejores tiempos. Mané introdujo pequeños retoques en el dibujo de su equipo y consiguió que el Alavés se anticipara al Deportivo en cada jugada. Traspasó la línea que forman Mauro Silva y Emerson en el centro del campo y maniobró con un margen que normalmente el Deportivo no concede. Los coruñeses fueron una sombra de sí mismos.

ALAVÉS 3- DEPORTIVO 1

Alavés: Herrera; Contra, Karmona, Téllez, Geli; Tomic, Desio, Astudillo; Magno (Iván Alonso, m. 52), Jordi (Eggen, m. 88); y Javi Moreno (Pablo, m. 71).Deportivo: Songo'o; Manuel Pablo, Donato, Naybet, Romero; Emerson (Turu Flores, m. 54), Mauro Silva; Víctor (Fran, m. 80), Valerón, Fernando (Diego Tristán, m. 62); y Makaay. Goles: 0-1. M. 16. Víctor. 1-1. M. 21. Javi Moreno, de cabeza. 2-1. M. 26. Javi Moreno, de penalti. 3-1. M. 72. Iván Alonso, a pase de Tomic. Árbitro: Fernández Marín. Amonestó a Víctor, Geli, Tristán, Contra y Romero. 14.000 espectadores en el campo de Mendizorroza.

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El desenlace del choque se vio en una pequeña franja de tiempo. Diez minutos concentradísimos entre el 16 y el 26 de la primera parte. Todos los jugadores se revolucionaron, en una explosión de talento. En ese escaso lapso se marcaron tres goles en jugadas a balón parado. El partido pasó en un chasquido de dedos de abrirse de par en par al Deportivo a dar la vuelta y decantarse por el equipo que mejor jugó, el Alavés.

Ya que no podía contar con la magia del sancionado Djalminha, Irureta intentó introducir en el juego del Deportivo cosas de su propia cosecha. Como la jugada del primer gol. Cuatro toques de seda. Pura estrategia. Pura pizarra. Mauro Silva sacó la falta, el balón describió un zigzag impulsado por Valerón y Fernando, y Víctor absolutamente solo no tuvo más que empujar.

El Deportivo, como acostumbra, no había hecho acto de presencia en el partido. Le suele ocurrir a menudo. No se sabe si está o no está atento. Se le ve apagado, ausente, pero inopinadamente se encuentra con el marcador de su lado. En Mendizorroza, sin embargo, nadie consigue puntos gratis. El Alavés enseñó en sólo cinco minutos su mejor repertorio. El Alavés es un equipo coral, solidario con el trabajo de presión y el desgaste físico. Pero además ha encontrado un solista sorprendente. Javi Moreno acrecentó su cuenta con dos goles relámpago. En el primero, se elevó sobre el resto de jugadores en un saque de esquina. En el segundo transformó un penalti que él mismo se había fabricado.

El caso es que el Alavés asestó el golpe en cinco minutos y se aprestó a administrar ese acierto. En esto, como en el resto de su juego, tampoco tiene secretos. Monta una guardia pretoriana en el centro del campo, obliga a fallar al contrario y manda los balones cazados a Javi Moreno. Sencillo, pero efectivo.

El Deportivo no se sintió a gusto. Le obligaron a jugar contracorriente. Cayó en la red que él mismo suele tejer y no supo contestar al Alavés. Lo intentó con Víctor por la derecha y con Fernando por la izquierda. De Makaay no hubo noticias. Pero cayó víctima de la falta de referencias. Aunque parezca mentira en una plantilla tan abundante, Djalminha es el faro del equipo. El Deportivo vive últimamente al son que marca el brasileño, tanto con sus genialidades como con sus esporádicos cortocircuitos. Ayer no estaba en Vitoria y el Deportivo no supo apañárselas.

El Deportivo quedó desaparecido, a pesar de que el Alavés le concedió tras los dos goles la posibilidad de coger el balón. No supo qé hacer con él. Luego llegó Iván Alonso, que una vez más salió en la segunda parte y hundió a un Depor que no pudo olvidar a Djalminha. El protagonista del partido fue otro, el pichichi Javi Moreno.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 17 de diciembre de 2000