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Flavio, un problema muy caro

El bajo rendimiento del brasileño preocupa al Madrid, que pagó 4.100 millones por su fichaje

Flavio Conceiçao (Brasil, 1974) tiene preocupado al Real Madrid. Su juego, muy por debajo de su nivel, no convence. Y su físico se resiente demasiado. Todo un drama para un futbolista que necesita estar en un extraordinario nivel físico para rendir a tope. Flavio se ha convertido en un problema, en un problema muy caro: fue fichado del Deportivo por 4.100 millones de pesetas y su sueldo asciende a unos 500 millones al año.Los médicos del club se alarmaron desde el principio. Flavio llegó en muy baja forma. "Le faltaba tono muscular en los abductores y en los abdominales", dice Alfonso del Corral. Luego, una lesión de pubis le paralizó durante meses. Y ahora, ya recuperado, su juego está decepcionando. Su pobrísima actuación contra el Toledo, el miércoles, encendió todas las alarmas. "Me tiene preocupado. Debemos buscar la manera de ayudarle porque, aunque su conducta es impecable, se le ve tocado", reconoció ayer Vicente del Bosque.

El fichaje de Flavio fue un especial empeño del cuerpo técnico del club. En el mes de agosto, tras la marcha de Redondo, Del Bosque y Pirri, por entonces director deportivo, convencieron a Florentino Pérez de la necesidad de fichar a Makelele y a Flavio. La confianza de los técnicos en ellos era tan ilimitada que le dijeron al presidente: "Si les juntamos, tendremos una de las mejores parejas de centrocampistas de Europa".

De natural reservado y tímido, Flavio, últimamente, aún se encierra más. "No sé lo que le pasa", repetía ayer, desconcertado, Roberto Carlos, su amigo y compañero de selección. Y lo que le pasa, según el propio Flavio, es que todavía no se ha recuperado del todo de su lesión de pubis.

El secretario técnico del Deportivo, Ricardo Moar, asegura que comprende la situación: "Flavio es un chaval muy sensible. Una buena persona. Despistado, pero del tipo al que si le pides un millón de pesetas te lo da sin preguntar. Tiene capacidad para rendir en el Madrid. Nunca hará las cosas de Guti, pero incordia al contrario, es un portento físico, tiene un gran disparo y no para de trabajar. Quizá le falta cariño, que es lo que no tuvo Anelka". En A Coruña, Flavio era famoso por sus despistes: perdía el pasaporte continuamente. Javier Irureta le trataba con sentido paternal. Vivía cerca de varias marisquerías, su debilidad. En Madrid, todo es más áspero. Nada más llegar, preguntó ansioso: "¿Aquí dónde hay marisco?".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 15 de diciembre de 2000