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FÚTBOL La FIFA elige a los mejores del mundoMEJOR EQUIPO DEL SIGLO - REAL MADRID

El peso de las Copas de Europa

Puede que las dudas asaltaran a la concurrencia a la hora de considerar al mejor futbolista de la historia. Pero descendieron considerablemente al declarar al mejor club del siglo XX. El Real Madrid no encontró competencia. Sumó el 42,35 por ciento de los votos, muy por delante de sus competidores, el Manchester United (9,69), el Bayern de Múnich (9,18) y el Barcelona (5'61). Por su peso como impulsor definitivo de las competiciones entre clubes, por fundar con su éxito la leyenda de la Copa de Europa, el torneo que más beneficios económicos genera, por su vocación internacional, el Real Madrid no tiene rival. Por sus títulos -ocho Copas de Europa-, tampoco. Que los votantes hayan sido los lectores de la revista de la FIFA es lo de menos.Malhumorado por los pasillos barrocos de su hotel, paseaba ayer el mayor responsable histórico de la gesta del Madrid. El jugador total, Alfredo Di Stéfano (Buenos Aires, 1926). Di Stéfano no quería saber nada del trofeo que se disputaban Maradona y Pelé, porque, como dicen quienes le conocen, no se sentía el tercero en discordia, sino en una instancia superior: íntimamente estaba convencido de que la acreditación institucional como máximo futbolista del siglo XX le correspondía a él, aunque la FIFA decidiera convertirlo en un convidado de piedra en su noche de gala.

Los motivos que hacían murmurar fastidiado a Di Stéfano y la grandeza del Madrid son la misma cosa.

Arrancado de la austeridad de la posguerra por un ex jugador convertido en directivo y luego presidente, Santiago Bernabéu, el club blanco luchó en desigualdad, durante la primera mitad del siglo, frente a los dos gigantes de España: el Barcelona y el Atlético de Aviación (hoy Atlético de Madrid). Hasta que Bernabéu fichó a un portero excepcional en 1930, Ricardo Zamora, construyó un estadio en Chamartín en 1944, y, en 1953, boicoteó el fichaje estrella del Barcelona, Di Stéfano, ayudado en parte por el viento a favor y las inversiones que propiciaba el franquismo en busca de un emblema castellano.

Nadie debió suponer antes de la guerra civil, que ese club humilde con sede junto a una cancha polvorienta llamada Campo de O'Donell, fundado por unos estudiantes a comienzos de siglo, que se convertiría en el símbolo de la vieja dominación imperial española y en escudo máximo de la aristocracia del fútbol.

El rey Alfonso XIII le concedió al Madrid el blasón regio en 1920, y el club se profesionalizó en 1929, con el origen de una nueva Liga española.

La apuesta más luminosa de Bernabéu fue fichar a Di Stéfano del Millonarios de Bogotá, por 50.000 dólares de entonces. El Barcelona había cerrado su contratación con el River, su club de origen, pero el trabajo del tesorero, Raimundo Saporta, previa mediación de la federación, dieron con el astro en Madrid. Seis meses después, el delantero argentino marcaba cuatro goles al Barça en una victoria local. Así comenzó la carrera más laureada de la historia de un club de fútbol. Junto a Di Stéfano se formó un equipo de demolición: el argentino Héctor Rial, el extremo zurdo Francisco Gento, el volante Miguel Muñoz, el delantero bético Luis del Sol, el extremo francés Raymond Kopa, Didí y el gran Ferenc Puskas. Se incorporaron al tren de los triunfos, hasta culminar, en 1960, con una goleada histórica: 7-3 al Eintracht de Frankfurt en la final de la quinta Copa de Europa consecutiva. Los aficionados que presenciaron ese partido, en el Hampden Park de Glasgow, vieron algo grandioso. El nacimiento de un mito de dimensiones todavía desconocidas. Ayer en Roma se dejó constancia de que la historia del Real Madrid es la del mejor club del siglo XX.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 12 de diciembre de 2000