En manos de Reina y Víctor

"Todo fue un poquito amargo porque debuté por la lesión de un compañero. Pensaba que iba a estar más nervioso, pero luego me templé y las cosas me salieron bien. El mister me dijo que hiciera lo mismo que en el Barça B y eso es lo que procuré hacer". José Manuel Reina (Madrid, 1982), hijo de Miguel Reina, que defendió durante años las porterías del Barcelona y el Atlético de Madrid, debutó el sábado pasado, en Vigo, tras la lesión de Dutruel. No será algo efímero.El francés, que se dañó el menisco en la vuelta a su antigua casa -la lesión no es tan grave como se temía-, tiene para semanas y Arnau, para meses. Así, el azar ha empujado a estrenarse bajo los palos a Reina, un joven de constitución imponente -1,88 metros y 86 kilos- que empezó la pretemporada como quinto portero, dado que todavía estaban Hesp y Baía.
Miguel Reina, un asiduo de los partidos del Miniestadi, donde hasta ahora jugaba su hijo, en la Segunda División B, debió de dar saltos de alegría cuando concluyó el partido ante el Celta. Pepe no encajó ningún gol -Dutruel había recibido tres en la primera mitad- y contribuyó a la reacción final del equipo. El tiempo le ha dado la razón: casi obligó a su hijo, cuando tenía 13 años, a dejar el Madrid Oeste y aceptar la oferta de La Masía. Formado en la escuela de fútbol del Rayo Majadahonda, Pepe no quería irse, pero acabó haciendo las maletas. Tras forjarse superando la melancolía -"dedico mi debú a mi abuelo, que me ayudó en los cinco años que estuve alejado de mis padres"-, ha tenido una progresión meteórica. "Me siento un privilegiado", dijo; "la confianza sólo la puedo ganar con ensayos y partidos".
Llorenç Serra Ferrer, el técnico del Barcelona, debe decidir si ficha a otro portero en el mercado de invierno. Pero no es fácil que lo haga: el vestuario está harto de tantas aventuras bajo los palos y ansía que el fútbol base, habituado a la presión, alumbre a un nuevo Casillas.
El equipo confía tanto en Reina como en Víctor, de 18 años, portero del C -ahora estará en el banquillo-, que viste de negro de arriba abajo y es famoso por sus espectaculares salidas y por detener penaltis.
Reina es más sobrio y su ídolo es Zubizarreta. "Estoy seguro de que responderán bien", dijo ayer Guardiola; "la gente habla bien de ellos, sin haberles visto mucho, y es importante".


























































