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FÚTBOL Liga de Campeones

El Valencia paga su desidia y prueba la derrota en Atenas

Los de Cúper pierden su primer partido en Europa ante el Olympiakos

El Valencia dejó pasar una excelente oportunidad en Atenas para meterse en la historia. El conjunto de Cúper se sabe tan seguro y confiado de su fútbol que en ocasiones, como ayer ante el Olympiakos, su superioridad le traiciona. Tras enterrar los automatismos viciados de la era Ranieri, Cúper ha inculcado a sus jugadores su a,b,c futbolístico: seguridad en defensa, orden en el centro del campo, y máxima efectividad en ataque. Una vez asimilada esta idea, la fórmula suele funcionar, pero falla cuando se olvida el ingrediente indispensable: la motivación.Sin mordiente ni agresividad, el Valencia deambuló por el encuentro como un fantasma hasta que el Olympiakos castigó su chulería con un tanto de Djordjevic en la segunda parte. Todo porque el Valencia no estuvo en lo que debía. Le sobran armas al equipo de Cúper para derrotar a un grupo como el griego sin excesivas complicaciones. Ningún otro conjunto como el valencianista puede presumir tanto de ralentizar los partidos y dormir la pelota. Así lo hizo el Valencia en el primer tiempo, hasta el punto de enfriar a los enfervorizados hinchas griegos. Mudos se quedaron en la caldera del Spyros Louis, cuya temperatura disminuía con el paso de los minutos. El equipo de Cúper se conformaba con un empate, y eso es lo que mandó. Ello en medio del sopor generalizado, porque la practicidad del Valencia le arrastra por momentos a ofrecer un feo espectáculo.

OLYMPIAKOS 1 - VALENCIA 0

Olympiakos: Eleftheropoulos; Patsatzoglou, Kontis, Amanatidis, Georgatos; Luciano (Giannakopoulos, m. 59), Zetterberg, Zé Elías, Djordjevic; Choutos (Anatolakis, m. 74) y Giovanni.Valencia: Cañizares; Gerardo, Pellegrino, Djukic, Carboni; Parri (Angloma, 80), Deschamps, Albelda (Milla, m. 49), Vicente; Angulo y Diego Alonso (Carew, m. 67). Goles: 1-0. M. 66. Djordjevic transforma un penalti cometido por Deschamps sobre Giannakopoulos. Árbitro: Alfredo Trentalange (italiano). Amonestó a Diego Alonso, Pellegrino y Carboni Unos 45.000 espectadores en el estadio Spyros Louis de Atenas. Penúltimo partido de la primera fase de la Liga de Campeones, grupo C.

La pareja inédita en ataque, formada por Diego Alonso y Angulo, se perdía una y otra vez en las grandes lagunas que dejaban los griegos en defensa. Especialmente apático está Angulo, que ha regresado irreconocible de Sydney. Diego Alonso, por su parte, sigue jugando al coyote y el correcaminos con los defensas contrarios. Corre que te corre.

La monotonía que propuso el Valencia se contagió al Olympiakos durante gran parte de la contienda. Sorprendió incluso la poca agresividad de los helenos, que cometieron muchas menos faltas que los valencianistas y que no vieron ni una sola tarjeta. Tanta calma emitía el conjunto de Cúper que hasta salió tarde de vestuarios cuando el árbitro y los griegos esperaban para comenzar la segunda parte. Demasiada parsimonia, porque el Olympiakos, más por inercia y demérito del Valencia que por su calidad, acabó castigando a los valencianistas por su osadía. Con el marcador en contra (por primera vez en la Liga de Campeones), el Valencia se quedó sin recursos y probó el sabor de la derrota en Europa.

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