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FÚTBOL Liga de Campeones

El Valencia se agarra a un arrebato

El equipo de Cúper firma su segunda victoria en Europa frente a un modesto Heerenveen

Un arrebato de mala leche de Mendieta le bastó al Valencia para derrotar al Heerenveen, que careció de pegada para sacar mayor provecho de su juego. El Heerenveen puso el fútbol y el Valencia el oficio. Cuando el encuentro estaba realmente feo para el equipo de Héctor Cúper, Mendieta se enganchó la pelota al pie, encaró a la defensa holandesa, cedió a duras penas a Kily y éste batió a Vonk con el exterior del pie izquierdo. Suficiente para tumbar a un equipo atrevido aunque bisoño, cuyo empeño por jugar bien al fútbol quedó hecho añicos en una acción aislada.Heerenveen tiene motivos para volcarse con su equipo. Hace diez temporadas penaba en la Segunda División holandesa. Tenía un estadio coqueto, con capacidad para 14.000 espectadores. Ahora se ha quedado pequeño ante el interés que ha despertado el equipo en la provincia de Frisia, en el norte de los Países Bajos. El club proyecta ahora ampliar el aforo del estadio hasta los 28.000 espectadores. Esta algarabía se ha producido tras lograr la temporada pasada el subcampeonato de liga por delante de equipos como el Ajax o el Feyenoord.

HEERENVEEN 0VALENCIA 1

Heerenveen: Vonk; Eddinge, Hansma, Venema, De Nooijer; Talan, Radomski, Huizing; Nurmela, Jensen (Denneboom, m. 82) y Lurling.Valencia: Cañizares; Angloma, Djukic, Pellegrino, Carboni; Deschamps (Milla, m. 9), Baraja, Mendieta, Kily (Vicente, m. 45); Diego Alonso (Carew, m. 79) y Sánchez. Gol: 0.1. M. 38. Kily marca con la izquierda tras una jugada a trompicones de Mendieta. Árbitro: Valentin Ivanov (Rusia). Amonestó a Lurling y a Milla. Lleno en el estadio Abe Lenstra: unos 14.000 espectadores. Partido de la segunda jornada de la primera fase de la Liga de Campeones.

El Heerenveen es un equipo atrevido, que respeta el gusto por el juego ofensivo de los equipos holandeses. Ese empeño no esconde sus defectos: su defensa es un escurridor de lechuga y no tiene gol. Aun así, casi 14.000 espectadores espolearon ayer al Heerenveen, que tuvo muy buena pinta durante los primeros 30 minutos. Tuvo mérito su osadía. El Heerenveen se adueñó de la pelota e inquietó a la defensa valencianista, sobre todo cuando Nurmela y Lurling, dos extremos escurridizos, entraban por las bandas. Cualquiera de los centrocampistas del Heerenveen maneja la pelota con soltura: nada de abandonarse al pelotazo.

El Valencia pasó un calvario durante la primera media hora. Cedió la iniciativa al Heerenveen quizá esperando a que el arreón holandés remitiera, y cuando se dio cuenta, el Heerenveen se había apropiado del partido con un desparpajo que hizo disminuir al Valencia, incapaz de conectar con Diego Alonso y Sánchez, dos pegotes en el campo. Encomendado a sus centrocampistas, el Valencia esperó a que se produjera una acción aislada de Mendieta o Kily González, los dos únicos futbolistas del Valencia con capacidad de desbordar. Pero éstos andaban pendientes de otros cometidos. El primero, disminuido por la rotura de dos dedos de la mano que se produjo ante el Mallorca, no tuvo apenas protagonismo durante la primera media hora y se dedicó a reforzar defensivamente la banda derecha; mientras, Kily anduvo de gresca con su marcador.

Con el partido en una fase tibia, a Mendieta le dio por meterse en harina. Cogió la pelota y a trompicones apareció en el borde del área del Heerenveen. Desde allí, cayéndose, acertó a pasarle el balón a Kily González, que con el exterior del pie izquierdo envió la pelota a la escuadra derecha de la portería del Heerenveen. Entonces quedó el conjunto de Foppe De Haan en evidencia: su defensa es vulnerable, algo que ya se sabía. En la primera jornada de la Liga de Campeones el Lyon le hizo un estropicio (3-1).

El Heerenveen no decayó en la segunda parte. Tuvo más presencia en el encuentro, pero su delantera tampoco le alcanza para la Liga de Campeones. El Valencia, que para entonces ya había cazado al Heerenveen, tapó las bandas y trató de salir al contragolpe, aunque sin éxito.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 21 de septiembre de 2000